Mi fórmula secreta para la felicidad

Desde niño tengo una fórmula secreta para ser feliz:

Coca-Cola, Cheetos y comic books.

Los Cheetos antes se llamaban distinto. Eran esos deliciosos palitos de queso que le dejan a uno los dedos anaranjados y que en cada país tienen un nombre diferente, aunque aquí les llamen así.

Y los cómics tampoco podían ser cualesquiera. A mí me gustaban los de Superman, Batman y la Liga de la Justicia. Los de Marvel nunca terminaron de gustarme.

Con aquella combinación de ingredientes yo podía desaparecer del mundo durante horas.

Bastaba abrir uno de aquellos libritos, meterle mano a la bolsa de palitos de queso, mientras me embadurnaba mis dedos de polvito color naranja, y bajarlos con una Coca-Cola bien fría para que arrancaran inmediatamente los motores de mi imaginación.

Eso sí que era felicidad verdadera.

Y lo mejor de todo es que todavía funciona.

Claro, ahora de viejo hay algunas diferencias: la Coca-Cola tiene que ser DIET por razones médicas y abdominales. Los Cheetos que me gustan son los SIMPLY de Queso Cheddar Blanco, pa’ no mancharme los dedos. Y en cuanto a los libritos, mis preferencias también cambiaron un poco. Ahora prefiero los de Supergirl, Wonder Woman y Catwoman.

Pero la fórmula sigue intacta.