Colombia tiene de todo: café, flores… y también tiene hipopótamos, colombianos de pura cepa. Estos son parte de la herencia directa del personal del zoológico de Pablo Escobar.
Originalmente eran 4 inocentes hipopotamitos los que dejaron en la finca Nápoles, porque moverlos de allí resultaba complicado y muy caro. Pero craso error: “déjalo así ,que después vemos”. Bueno… “después” llegó, y ahora hay más de 150 de estos animalotes dando vueltas como si nada, felices, sin enemigos y con libido a millón.
Colombia, mientras tanto, se debate entre esterilizarlos o mandarlos pa’ otro lado. Y ahora aparece un millonario hindú queriendo llevárselos como si fueran souvenirs XXL. Ojalá se pueda llevar a unos cuantos sin pagar mucho sobrepeso.
Buena suerte con eso. Porque un hipopótamo no es decorativo. Es básicamente un tanque con patas, mal humor y cero respeto por la propiedad privada.
EL MOSQUITO DICE…
Lo que hoy ignoras, seguro que mañana te pasará la factura.
