¿Y cómo lo hacen?

Mientras más avanza este Mundial, más convencido estoy de que hay algo podrido en Zúrich.

No me pregunten qué.

No me pregunten quién.

Pero algo huele raro.

De la noche a la mañana el fútbol parece haberse llenado de milagros. Equipos que antes eran relleno ahora eliminan favoritos. Goles que eran goles dejan de serlo. El VAR descubre faltas invisibles. Los árbitros sacan tarjetas como si estuvieran repartiendo naipes. Los water breaks enfrían al que viene encendido. Y, cuando termina el partido, uno sigue sin entender qué fue lo que pasó.

¿Y cómo lo hacen?

¡Yo no sé!

¿Y cuál es el negocio?

¡Yo no sé!

Pero, casualmente, mientras más selecciones creen que pueden ser campeonas, más gente compra camisetas, más países se ilusionan, más patrocinadores aparecen y más millones entran a las arcas del organizador.

¿Será coincidencia?

¿Y quién pone los árbitros?

¡Yo no sé!

¿Y quién maneja el VAR?

¡Yo no sé!

¿Y quién organiza todo este circo?

…Ese sí sé.

Yo solo digo una cosa.

Si al terminar este Mundial descubrimos que la verdadera campeona fue la caja registradora…

…que nadie diga que El Mosquito no se los dijo.

Turistas le dicen NO a la propina

Durante años, los americanos hemos visto cómo la propina dejó de ser un gesto de agradecimiento para convertirse en una obligación. Primero fue el 15%. Después el 18%. Luego el 20%. Y hoy, en muchos casos, es aún más.

Nos hemos quejado. Lo comentamos con la familia, con los amigos, en las redes sociales. Decimos que esto ya se salió de control. Que es un abuso. Que la piden antes de prestar el servicio. Que hasta la piden por servir un café, entregar una bolsa o simplemente girar una pantalla hacia el cliente.

Y, sin embargo, ¿qué hacemos?… La seguimos pagando.

Entonces llegó el Mundial.

Millones de turistas aterrizaron en Estados Unidos sin conocer la costumbre americana de dejar propina obligatoria. Vieron que decía «sugerida», pagaron el precio que aparecía en la cuenta… y se fueron.

Total, era sugerida, ¿no?

Como consecuencia, muchos restaurantes se han visto precisados a incluirla automáticamente en la factura.

A veces los grandes cambios empiezan con una tarjeta de crédito… y un cliente que lee la palabra «sugerida» y la interpreta exactamente como fue escrita.

Moraleja: si quieres cambiar una costumbre americana, no organices una protesta. Organiza un mundial.

Crisis por robo de conos de tráfico

Dos importantes ciudades estadounidenses reportan una alarmante desaparición de conos de tránsito.

Primero fue Pittsburgh, donde los Piratas comenzaron a utilizar conos naranjas durante las celebraciones de sus victorias. (Ver mosquireportaje sobre este tema).

Poco después, en Boston, miles de aficionados escoceses fueron vistos colocando conos sobre las cabezas de estatuas y monumentos históricos.

Temiendo que la epidemia llegara al sur de la Florida, las autoridades de Miami decidieron actuar de manera preventiva y procedieron a retirar miles de conos de las calles.

Sin embargo, la medida produjo un problema aún mayor. Ahora nadie sabe dónde guardarlos ni qué hacer con ellos.

En un esfuerzo por aliviar la crisis, la ciudad comenzó a donarlos a los fanáticos de los Piratas de Pittsburgh y ha iniciado conversaciones con Glasgow para enviar varios cargamentos, vía marítima, como gesto de buena voluntad y hermandad entre ciudades.