Inteligencia Artificial vs. Estupidez Natural

Hoy en día, todo el mundo anda preocupado por la Inteligencia Artificial.

Que si va a quitarnos el trabajo. Que si va a pensar por nosotros. Que si algún día se volverá demasiado inteligente y decidirá que los humanos sobramos y nos exterminará.

Pero mientras vigilamos a la Inteligencia Artificial, la Estupidez Natural anda suelta, sin licencia, sin supervisión y, lo peor de todo, con derecho al voto.

La IA se equivoca y enseguida aparecen expertos que explican el peligro.

El ser humano se equivoca todos los días y lo llamamos experiencia.

La Inteligencia Artificial escribe una tesis.

Y la Estupidez Natural se gradúa con ella.

La Inteligencia Artificial apenas comienza y ya queremos regularla.

La Estupidez Natural lleva siglos entre nosotros; ha causado bastante más daño y todavía sigue jodiendo sin supervisión.

Quizás estamos intentando regular la inteligencia equivocada.

¿Viajando o comprando?

Cada vez que visito el Dolphin Mall de Miami, me llama la atención la cantidad de gente que anda arrastrando una maleta. A veces son enormes y otras veces llevan más de una.

Al principio pensaba que venían directamente del aeropuerto. Pero pronto me di cuenta de que muchos las llevan por una razón mucho más práctica: van de compras y necesitan dónde meter el botín. Y hay quienes llegan sin ellas y las compran en el mall, dispuestos a llenarlas allí mismo.

Porque los turistas van al Dolphin a comprar en serio. No compran una sola camisa: también compran cuatro pantalones, seis pares de zapatos, regalos para la familia y algo más “porque estaba barato”.

A veces el Dolphin Mall no parece un centro comercial, sino una sucursal del aeropuerto de Miami.

¿Y ahora con quién converso?

Ya llegaron los taxis sin chofer. Waymo anda por Miami y los Cybercab de Tesla ya están circulando en Austin, TX.

Muy bonito todo. Pero yo tengo una pregunta: ¿Y ahora con quién carajo converso? Porque para mí el chofer siempre ha formado parte del servicio.

Uno se monta en un taxi y en veinte minutos se entera de que el hombre llegó de Cuba en el Mariel, que en Venezuela era ingeniero, que la mujer lo dejó, que el hijo estudia medicina, que Miami está imposible y que él conoce un restaurante nicaragüense donde todavía se come bueno y barato. Todo eso viene incluido en la tarifa.

Estos nuevos taxis sin chofer, en cambio, son muy eficientes, muy tecnológicos y todo, pero ¡muy aburridos!

¿A quién le cuento que hoy me fue mal? ¿Quién me cuenta un chiste malo?¿Quién me dice que por ahí no, porque a esta hora la 836 está imposible?¿Quién se equivoca de salida y después le echa la culpa al GPS? Porque hasta equivocarse acompañado tiene su encanto.

Si voy a pagar lo mismo —o más— por recibir menos: menos compañía, menos conversación, menos cuentos y menos humanidad, entonces no me sirve. A esta ecuación le falta una pieza: el chofer.

Me pueden llamar anticuado, pero yo prefiero que me lleve una persona. Aunque se pase de la salida. Aunque hable demasiado. Aunque de vez en cuando se equivoque de ruta por culpa del GPS.

¡Ibas!

Una hormiguita iba caminando cuando un niño la vio y le ofreció subir a su mano.

Ella aceptó y entonces procedieron a entablar una amigable conversación:

—Hormiguita, hormiguita… ¿cómo te llamas?

—Caperucita.

—Ahhh… Y veo que llevas una cestita. ¿Qué llevas ahí?

—Comidita.

—Ahhh… ¿Y para dónde vas tan contenta?

—A casa de mi abuelita.

Y… ¡zas!… Adiós, luz que te apagaste.

El niño la trituró entre sus dedos mientras le decía:

¡Ibas!

A veces basta con que te tiendan una mano amigable para cambiarte la vida por completo.

Se quedaron aquí

ÚLTIMA HORA.
Fuentes de ICE aseguran que miles de visitantes que llegaron a Florida para el Mundial nunca regresaron a sus países.

Al ser consultados sobre los motivos, la respuesta fue casi unánime: «El aire acondicionado… y Publix.»

Where shopping is a pleasure.