Mi fórmula secreta para la felicidad

Desde niño tengo una fórmula secreta para ser feliz:

Coca-Cola, Cheetos y comic books.

Los Cheetos antes se llamaban distinto. Eran esos deliciosos palitos de queso que le dejan a uno los dedos anaranjados y que en cada país tienen un nombre diferente, aunque aquí les llamen así.

Y los cómics tampoco podían ser cualesquiera. A mí me gustaban los de Superman, Batman y la Liga de la Justicia. Los de Marvel nunca terminaron de gustarme.

Con aquella combinación de ingredientes yo podía desaparecer del mundo durante horas.

Bastaba abrir uno de aquellos libritos, meterle mano a la bolsa de palitos de queso, mientras me embadurnaba mis dedos de polvito color naranja, y bajarlos con una Coca-Cola bien fría para que arrancaran inmediatamente los motores de mi imaginación.

Eso sí que era felicidad verdadera.

Y lo mejor de todo es que todavía funciona.

Claro, ahora de viejo hay algunas diferencias: la Coca-Cola tiene que ser DIET por razones médicas y abdominales. Los Cheetos que me gustan son los SIMPLY de Queso Cheddar Blanco, pa’ no mancharme los dedos. Y en cuanto a los libritos, mis preferencias también cambiaron un poco. Ahora prefiero los de Supergirl, Wonder Woman y Catwoman.

Pero la fórmula sigue intacta.

All You Can Eat has no clock

En Florida, un hombre fue arrestado luego de negarse a abandonar un restaurante buffet tras permanecer comiendo durante nueve horas consecutivas. Según empleados de Golden Corral, el sujeto siguió devorando costillas, puré de papas y pollo frito mucho después de la hora de cierre, ignorando todas las peticiones que se le hacían para retirarse pacíficamente.

Cuando finalmente llegó la policía, el individuo —conocido ya en redes sociales como “El Tragaldabas de South Florida”— defendió su permanencia con una frase que pasó instantáneamente a la historia de los buffets americanos: “All You Can Eat has no clock.” Y, para ser sinceros, cuesta encontrarle fallas legales… o filosóficas… a semejante argumento gastronómico. La policía tuvo que llevárselo amarrado en una pickup, porque no cabía en ninguna patrulla.

Testigos aseguran que jamás mostró señales de cansancio alguno y que continuaba comiendo con la serenidad de quien cree estar cumpliendo una misión divina. Florida sigue siendo el único estado donde alguien puede convertir una cena buffet en un trabajo a tiempo completo.