Dos importantes ciudades estadounidenses reportan una alarmante desaparición de conos de tránsito.
Primero fue Pittsburgh, donde los Piratas comenzaron a utilizar conos naranjas durante las celebraciones de sus victorias. (Ver mosquireportaje sobre este tema).
Poco después, en Boston, miles de aficionados escoceses fueron vistos colocando conos sobre las cabezas de estatuas y monumentos históricos.
Temiendo que la epidemia llegara al sur de la Florida, las autoridades de Miami decidieron actuar de manera preventiva y procedieron a retirar miles de conos de las calles.
Sin embargo, la medida produjo un problema aún mayor. Ahora nadie sabe dónde guardarlos ni qué hacer con ellos.
En un esfuerzo por aliviar la crisis, la ciudad comenzó a donarlos a los fanáticos de los Piratas de Pittsburgh y ha iniciado conversaciones con Glasgow para enviar varios cargamentos, vía marítima, como gesto de buena voluntad y hermandad entre ciudades.
