Hay necesidades que no esperan

Hay necesidades que no entienden de horarios. Un hombre de 60 años llegó de madrugada a un supermercado Kroger, en Texas, con una emergencia que, aparentemente, no permitía demora alguna: necesitaba ir al baño… ¡Inmediatamente! El pequeño inconveniente era que el supermercado estaba cerrado.

Una persona razonable habría buscado una gasolinera abierta, algún negocio cercano o, en última instancia, habría apretado las nalgas y manejando hasta un matorral. Pero él escogió otra alternativa: entrar al Kroger con carro y todo. Según la policía, embestió contra la puerta de entrada de la farmacia y terminó dentro del supermercado. Lo que se sabe hasta el momento es que consiguió entrar a la tienda. Lo que no sabemos es si consiguió llegar al baño a tiempo.

El sujeto enfrenta cargos criminales y tendrá que pagar por la reparación de los daños. Moraleja: cuando uno tiene que ir, tiene que ir… pero antes hay que parquear el carro.

En pelotas

La mercancía debe mostrarse para venderla. Y si Dios fue tan generoso con Sydney Sweeney, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar que comparta semejante bendición con quienes verdaderamente apreciamos el… deporte?

Porque, seamos serios, nadie vio el comercial de Novig, que es una empresa de apuestas deportivas, para estudiar una estrategia ofensiva, analizar estadísticas ni aprender las reglas del juego… ¡Nada de eso!

Si usted es uno o una de los que aún no lo han visto, puede verlo a continuación.

Lamentablemente, la censura de Youtube no permite ver el anuncio original, así que les dejo un enlace francés… ¡sin censura!

Bastó y sobró con la transmisión de este anuncio publicitario para que comenzara la protesta de las feministas, escandalizadas porque Sydney muestra voluntariamente aquello que sabe vender perfectamente: pelotas.

Por su parte, la basquetbolista Sophie Cunningham salió en defensa del comercial diciendo: «Sydney sabe lo que tiene, sabe lo que hace y, evidentemente, sabe cómo llamar la atención.

Mientras tanto, todos los varones seguimos hablando del comercial que, desde el punto de vista publicitario, sabe de pelotas y las encesta todas.

No todos los caminos conducen a Roma

Durante siglos, la humanidad entera ha repetido que todos los caminos conducen a Roma. Nadie, hasta donde yo sé, había perdido el sueño preguntándose si aquello era literalmente cierto. Hasta ahora.

Un grupo de académicos europeos decidió investigar la red de caminos del Imperio Romano para determinar si Roma era realmente el punto mejor conectado. Y después de analizar miles y miles de kilómetros de antiguas carreteras, llegaron a la conclusión de que, aparentemente, había otras ciudades mejor ubicadas.

Resulta que Constantinopla, Bizancio, Antioquía o quién sabe qué otro cruce de caminos tenía mejores conexiones terrestres que Roma.

¿Y? ¿En qué cambia eso nuestra vida?

Lo único que hemos descubierto es que un refrán de la sabiduría popular, nacido hace siglos, no supera una auditoría geográfica del siglo XXI.

¡Por favor! Los refranes no son tratados científicos.

Ahora que sabemos que no todos los caminos conducían a Roma, podemos dormir tranquilos.

La moda de los patitos de goma

¿Has notado que muchos dueños de Jeep llevan una hilera de patitos de goma sobre el tablero de sus vehículos?

No es una moda. Es una tradición. Y su origen merece ser contado.

Todo comienza con una mujer canadiense propietaria de un Jeep. Ella un día fue de compras y al salir con una bolsa llena de 10 patitos de goma, de esos que flotan y hacen cuac cuando los aprietas, vio un Jeep que la cautivó. Como le gustó tanto aquel vehículo, puso uno de los patitos que recién había comprado en aquel Jeep, junto a una nota que decía:

«Nice Jeep. Have a Great Day!»

El dueño, que se encontraba cerca, vio todo, se acercó, leyó la nota y conversó unos minutos con ella. Antes de despedirse le hizo una sugerencia:

—Tienes que publicar esto en las redes sociales.

Ella lo hizo y sin proponérselo, acababa de dar origen a una tradición que hoy se conoce como Duck Duck Jeep.

Esta existe solo entre los dueños de Jeeps y, entre ellos, se dejan patitos de goma como una forma de reconocer otro Jeep o, simplemente, alegrarle el día a su propietario, y así va creciendo la respectiva colección.

Así que, si quieres hacer feliz a un dueño de Jeep, solo tienes que regalarle un patito de goma.

Todo tiene su lugar

¿Has notado el curioso paralelismo entre el cuerpo humano y nuestra sociedad? Ambos están formados por sistemas, cada uno con funciones específicas, y ambos viven en constante movimiento.

En el cuerpo, no puedes trasladar alegremente una célula de un sistema a otro y esperar que todo siga funcionando igual. Cada una fue diseñada para cumplir una tarea concreta. Las células musculares se estiran y se contraen; las del tejido gástrico trabajan en un ambiente ácido; las del cerebro procesan información y nos permiten pensar.

¿Y las del ano? Bueno… esas fueron diseñadas específicamente para lidiar con excrementos.

En la sociedad ocurre algo parecido. Tenemos científicos y académicos dedicados al conocimiento; atletas que entrenan durante años para competir; obreros que construyen nuestras ciudades y trabajadores que se encargan de mantenerlas limpias.

Cada cual desempeña una función distinta.

Sería absurdo poner a un obrero de la construcción a dictar una cátedra de neurocirugía o enviar a un científico nuclear a repartir comida en DoorDash.

Pero aquí viene la pregunta verdaderamente importante:

¿Qué ocurriría si trasplantáramos células del ano al cerebro?

Muy sencillo:

Nos pondríamos a pensar mierda.

¿Peleas de pajaritos enjaulados?

Hay cosas que solo podían nacer de la imaginación de un cubano.

Detrás de una modesta casa del suroeste de Miami, se congrega una docena de hombres con jaulas, cada una con su pajarito. Entonces, forman un círculo de jaulas. Y, al darse la señal… ¡Comienza la pelea!

Pues sí hay una pelea. Pero los contendientes pesan apenas unos gramos.

Afortunadamente, en estas peleas no hay sangre, ni plumas volando, ni picotazos. El ganador se decide por su canto, su porte, su actitud y la manera en que responde a la presencia de los demás.

Hay reglas. Hay discusiones. Hay expertos. Y, por supuesto, hay un juez.

No sé quién fue el genio que convirtió un concurso de aves en una pelea, pero para inventar algo tan insólito tiene que ser un cubano que ante la imposibilidad de pelear gallos en este país, le buscó la vuelta y, ¡ya tú ves! Peleas de pajaritos enjaulados.. ¿Cómo te quedó el ojo?