Hay necesidades que no entienden de horarios. Un hombre de 60 años llegó de madrugada a un supermercado Kroger, en Texas, con una emergencia que, aparentemente, no permitía demora alguna: necesitaba ir al baño… ¡Inmediatamente! El pequeño inconveniente era que el supermercado estaba cerrado.
Una persona razonable habría buscado una gasolinera abierta, algún negocio cercano o, en última instancia, habría apretado las nalgas y manejando hasta un matorral. Pero él escogió otra alternativa: entrar al Kroger con carro y todo. Según la policía, embestió contra la puerta de entrada de la farmacia y terminó dentro del supermercado. Lo que se sabe hasta el momento es que consiguió entrar a la tienda. Lo que no sabemos es si consiguió llegar al baño a tiempo.
El sujeto enfrenta cargos criminales y tendrá que pagar por la reparación de los daños. Moraleja: cuando uno tiene que ir, tiene que ir… pero antes hay que parquear el carro.
