La moda de los patitos de goma

¿Has notado que muchos dueños de Jeep llevan una hilera de patitos de goma sobre el tablero de sus vehículos?

No es una moda. Es una tradición. Y su origen merece ser contado.

Todo comienza con una mujer canadiense propietaria de un Jeep. Ella un día fue de compras y al salir con una bolsa llena de 10 patitos de goma, de esos que flotan y hacen cuac cuando los aprietas, vio un Jeep que la cautivó. Como le gustó tanto aquel vehículo, puso uno de los patitos que recién había comprado en aquel Jeep, junto a una nota que decía:

«Nice Jeep. Have a Great Day!»

El dueño, que se encontraba cerca, vio todo, se acercó, leyó la nota y conversó unos minutos con ella. Antes de despedirse le hizo una sugerencia:

—Tienes que publicar esto en las redes sociales.

Ella lo hizo y sin proponérselo, acababa de dar origen a una tradición que hoy se conoce como Duck Duck Jeep.

Esta existe solo entre los dueños de Jeeps y, entre ellos, se dejan patitos de goma como una forma de reconocer otro Jeep o, simplemente, alegrarle el día a su propietario, y así va creciendo la respectiva colección.

Así que, si quieres hacer feliz a un dueño de Jeep, solo tienes que regalarle un patito de goma.

Todo tiene su lugar

¿Has notado el curioso paralelismo entre el cuerpo humano y nuestra sociedad? Ambos están formados por sistemas, cada uno con funciones específicas, y ambos viven en constante movimiento.

En el cuerpo, no puedes trasladar alegremente una célula de un sistema a otro y esperar que todo siga funcionando igual. Cada una fue diseñada para cumplir una tarea concreta. Las células musculares se estiran y se contraen; las del tejido gástrico trabajan en un ambiente ácido; las del cerebro procesan información y nos permiten pensar.

¿Y las del ano? Bueno… esas fueron diseñadas específicamente para lidiar con excrementos.

En la sociedad ocurre algo parecido. Tenemos científicos y académicos dedicados al conocimiento; atletas que entrenan durante años para competir; obreros que construyen nuestras ciudades y trabajadores que se encargan de mantenerlas limpias.

Cada cual desempeña una función distinta.

Sería absurdo poner a un obrero de la construcción a dictar una cátedra de neurocirugía o enviar a un científico nuclear a repartir comida en DoorDash.

Pero aquí viene la pregunta verdaderamente importante:

¿Qué ocurriría si trasplantáramos células del ano al cerebro?

Muy sencillo:

Nos pondríamos a pensar mierda.

¿Peleas de pajaritos enjaulados?

Hay cosas que solo podían nacer de la imaginación de un cubano.

Detrás de una modesta casa del suroeste de Miami, se congrega una docena de hombres con jaulas, cada una con su pajarito. Entonces, forman un círculo de jaulas. Y, al darse la señal… ¡Comienza la pelea!

Pues sí hay una pelea. Pero los contendientes pesan apenas unos gramos.

Afortunadamente, en estas peleas no hay sangre, ni plumas volando, ni picotazos. El ganador se decide por su canto, su porte, su actitud y la manera en que responde a la presencia de los demás.

Hay reglas. Hay discusiones. Hay expertos. Y, por supuesto, hay un juez.

No sé quién fue el genio que convirtió un concurso de aves en una pelea, pero para inventar algo tan insólito tiene que ser un cubano que ante la imposibilidad de pelear gallos en este país, le buscó la vuelta y, ¡ya tú ves! Peleas de pajaritos enjaulados.. ¿Cómo te quedó el ojo?

Inteligencia Artificial vs. Estupidez Natural

Hoy en día, todo el mundo anda preocupado por la Inteligencia Artificial.

Que si va a quitarnos el trabajo. Que si va a pensar por nosotros. Que si algún día se volverá demasiado inteligente y decidirá que los humanos sobramos y nos exterminará.

Pero mientras vigilamos a la Inteligencia Artificial, la Estupidez Natural anda suelta, sin licencia, sin supervisión y, lo peor de todo, con derecho al voto.

La IA se equivoca y enseguida aparecen expertos que explican el peligro.

El ser humano se equivoca todos los días y lo llamamos experiencia.

La Inteligencia Artificial escribe una tesis.

Y la Estupidez Natural se gradúa con ella.

La Inteligencia Artificial apenas comienza y ya queremos regularla.

La Estupidez Natural lleva siglos entre nosotros; ha causado bastante más daño y todavía sigue jodiendo sin supervisión.

Quizás estamos intentando regular la inteligencia equivocada.

¿Viajando o comprando?

Cada vez que visito el Dolphin Mall de Miami, me llama la atención la cantidad de gente que anda arrastrando una maleta. A veces son enormes y otras veces llevan más de una.

Al principio pensaba que venían directamente del aeropuerto. Pero pronto me di cuenta de que muchos las llevan por una razón mucho más práctica: van de compras y necesitan dónde meter el botín. Y hay quienes llegan sin ellas y las compran en el mall, dispuestos a llenarlas allí mismo.

Porque los turistas van al Dolphin a comprar en serio. No compran una sola camisa: también compran cuatro pantalones, seis pares de zapatos, regalos para la familia y algo más “porque estaba barato”.

A veces el Dolphin Mall no parece un centro comercial, sino una sucursal del aeropuerto de Miami.