Mientras unos lloran sus deportaciones, Martín Pinzón las celebra mojito en mano. Este pícaro cubano descubrió cómo darse la gran vida a costillas del Tío Sam. Gracias a la aplicación CBP Home, cada vez que se “autodeporta” recibe pasaje de avión más mil dólares en efectivo, un verdadero paquete turístico disfrazado de medida migratoria.
Lo que para muchos es un drama, para él es un paseo eterno. Dos semanas en Cancún, fin de semana largo en Punta Cana, y una semana entera en Varadero, Cuba. Todo incluido, cortesía del gobierno de Estados Unidos.
Según él mismo nos cuenta, el truco está en reinventarse. Tras cada viaje regresa tranquilito, cambia de aspecto y se prepara para la siguiente aventura. Un día aparece con barba cerrada, otro día rapado, y a veces luce un bigote digno de telenovela. Así, para las autoridades, siempre es alguien distinto: hoy hondureño, mañana guatemalteco, pasado quizás dominicano.
Al ser entrevistado por El Mosquito, el cubano Martín nos confesó con una carcajada:
“Pienso seguir viajando hasta que me descubran. Por ahora, ya estoy practicando mi acento español, porque el próximo destino será… ¡España! ¡Y, olé!”