Ya comiste, ya te vas

Todo indica que a María Corina Machado la negrearon. No por falta de méritos, sino por exceso de protagonismo. Trump la recibió en privado, sin medios, y por la puerta trasera. En la Casa Blanca hasta el dignatario más pata en el suelo entra por delante. Eso no es casualidad. Es mensaje.

La foto con la medalla fue el máximo gesto permitido; de ahí para adelante no se sabe más nada. Ella entró, comió y salió igual que como había entrado. Pero, queda la duda: ¿se estará cocinando algo tan serio que exige discreción absoluta… o simplemente la visita apestaba demasiado como para sacarla por la puerta principal?

Lo cierto es que María Corina comió y se fue. La cuenta la pagó Trump.

El dedo de Trump

En su reciente visita a la planta de Ford en Michigan, el presidente Donald Trump recorrió las instalaciones saludando, sonriendo poco y escuchando menos. Todo iba según el guion hasta que, desde la línea de producción, un trabajador decidió salirse del libreto y le gritó: “Protector de pedófilos”.

Trump lo escuchó y respondió, no con palabras medidas ni con gesto diplomático, sino con el dedo medio, ese que no necesita traducción ni intérprete.

Después del incidente, en la Casa Blanca analizaron el video del caso en el Situation Room. Confirmaron la autenticidad del video, verificaron que se trataba del presidente y concluyeron que su reacción fue “apropiada”: apropiada porque hubo provocación, apropiada porque fue humana y apropiada porque, al parecer, los presidentes también tienen derecho a arrecharse.

Mientras algunos criticaban la falta de dignidad presidencial, otros señalaron que Trump no fingió ni esperó el comunicado de prensa. Simplemente, reaccionó como lo haría cualquier otro ser humano.

Ford suspendió al trabajador, la Casa Blanca cerró filas en defensa del presidente y el país siguió discutiendo no sobre el gesto, sino sobre su legitimidad, aun en manos de un presidente.

Este es el final de esta historia; mañana, seguramente tendremos otra más.

¡Toma y Dame!

María Corina Machado la puso completica cuando salió ofreciéndole a Trump públicamente su Nobel, como si estuviera diciendo en voz alta lo que muchos pensaron en silencio: esto es un toma y dame.

“Yo te doy el Premio Nobel que tú tanto quieres, y tú me das la presidencia de Venezuela ¿sale y vale?”

Cuando le explicaron que el Nobel ni se compra ni se vende, como el cariño verdadero, se hizo la ofendida. Pero ya el mensaje estaba claro: el Premio Nobel había sido puesto sobre la mesa como ficha de un cambalache.

Ella creyó que podía cambiar el Premio Nobel por poder real.
Pero le dijeron que no: que el Nobel no se puede usar para canjearlo por la presidencia de un país.

El toma y dame no resultó, pero la intención de ella quedó al descubierto. ¡Qué vergüenza!

El Troll de la Izquierda

Si no sabes lo que es un TROLL, aquí tienes el mejor ejemplo posible:

El presidente Trump tomó el control del Kennedy Center, barrió con su junta directiva, puso a los suyos y dejó claro que el templo cultural a orillas del Potomac ya no era un club privado progresista.

¿Resultado inmediato? Artistas cancelando, conciertos huyendo, musicales retirándose y drag queens saliendo despavoridos. Nadie los prohibió: se fueron solitos porque no soportan compartir espacio con republicanos.

Y entonces vino el remate: Trump estampó su nombre, bien visible, en el edificio. No para convencer. No para dialogar. ¡Para joder!

Trump es el TROLL de la izquierda por excelencia.

¡Llegó el nuevo MAGA sandwich!

¡Agarren sus papas fritas, señores! Porque el Presidente Donald Trump acaba de soltar la bomba culinaria del año.

En plena convención  de McDonald’s, con micrófono en mano, Trump confesó que su sándwich favorito no es el Big Mac, ni el Quarter Pounder, ni el McRib, en sus raras apariciones bíblicas… No.

El presidente tiene devoción por el Filet-O-Fish. Pero ojo, no cualquier Filet-O-Fish: A él le gusta con un poco más de Salsa Tártara.

Y claro: se desató la locura nacional. Multitudes de seguidores de MAGA corrieron a McDonald’s como si estuvieran regalando entradas para ver al mismísimo Jesucristo bajando en un cohete de Elon.

Arrasaron con el inventario: filetes agotados, tártara en extinción, empleados al borde del colapso.

La corporación, oliendo dinero a millas de distancia, ahora prepara el lanzamiento de su nueva creación patriótica:

THE MAGA FISH SANDWICH™

“Like Trump Likes It” Con más tártara que pescado.

Pero El Mosquito, como siempre defensor del consumidor de a pie le pide a McDonald’s que, por favor, no sean tan pichirres. Si van a sacar un MAGA FISH, pónganle la rebanada de queso americano COMPLETA. No la media rebanada miserable que están sirviendo para ahorrarse un par de centavos.

Porque un sandwich MAGA debe ser completo, ¡como Trump manda!

Y siguen las renovaciones

Al regresar a la Casa Blanca, Trump no solo recuperó su antiguo dormitorio, sino también el legendario baño de Lincoln, un espacio histórico que lleva su nombre por estar junto a su habitación.
El expresidente ordenó cubrirlo de mármol blanco y negro, con acabados dorados y un aire de lujo moderno. ¡Típico del Presidente!
Hoy el baño luce impecable, y Trump triunfante se ha adjudicado otro espacio histórico, remodelado a su gusto y medida, muy a pesar de los zurdos que están rabiando a más no poder.