Ya comiste, ya te vas

Todo indica que a María Corina Machado la negrearon. No por falta de méritos, sino por exceso de protagonismo. Trump la recibió en privado, sin medios, y por la puerta trasera. En la Casa Blanca hasta el dignatario más pata en el suelo entra por delante. Eso no es casualidad. Es mensaje.

La foto con la medalla fue el máximo gesto permitido; de ahí para adelante no se sabe más nada. Ella entró, comió y salió igual que como había entrado. Pero, queda la duda: ¿se estará cocinando algo tan serio que exige discreción absoluta… o simplemente la visita apestaba demasiado como para sacarla por la puerta principal?

Lo cierto es que María Corina comió y se fue. La cuenta la pagó Trump.

La Sultana no fue de gira

Durante su fastuosa gira por el Medio Oriente, Donald Trump fue recibido como todo lo que sueña ser: rey, emperador, sultán y centro de atención. Alfombras rojas, caravanas de lujo, aplausos coreografiados y sonrisas de petrodólar. Todo el protocolo se rindió ante su paso… excepto una figura.

Melania Trump, siempre impecable y medida, no lo acompañó. No apareció en fotos, ni en saludos, ni siquiera como rumor. Su ausencia, sin embargo, se volvió protagonista. Algunos dijeron que prefirió mantenerse al margen. Otros, que su presencia podría haber opacado al protagonista. Y los más suspicaces sugirieron que, tratándose de una gira por tierras de sultanes, al presidente le convenía viajar solo.

Porque hay viajes de negocios, viajes de placer… y viajes que no se cuentan.