Una iglesia metodista de Texas decidió cambiar su forma de atraer creyentes esta Navidad.
Se fue a Home Depot, compró rejas, barriles y alambre de púas, pintó los escalones arcoíris y armó en la entrada del templo un pesebre anti-ICE, con siluetas de inmigrantes y carrito de supermercado incluido.
El resultado fue el contrario:
Ahora ningún indocumentado se acerca a la iglesia, ni siquiera por una cesta navideña, por miedo a que el pesebre sea una trampa de ICE disfrazada de activismo.
A la iglesia le salió el tiro por la culata.
