El pájaro que faltaba

Un cubano que regresaba de un viaje a la isla fue detenido por los funcionarios de Aduanas en el Aeropuerto Internacional de Miami, quienes descubrieron algo sospechoso en sus pantalones. Al revisarlo, encontraron seis tubos plásticos cosidos a su ropa interior. Y dentro de ellos, unos pajaritos vivos.

Los agentes comenzaron a sacarlos uno por uno, identificándolos y cantando sus nombres como si estuvieran en una subasta: ¡Tomeguín! ¡Azulejo! ¡Negrito! ¡Sinsonte! ¡Tocororo! ¡Zunzún! ¡Totí! ¡Cartacuba! ¡Cabrero! ¡Ruiseñor! Fueron diez pajaritos en total. Cuando terminaron el inventario, uno de los funcionarios le preguntó al viajero: «¿Estos son todos los pájaros que trae ocultos en sus pantalones?». El cubano sonrió y respondió: «No… falta uno». Los agentes volvieron a revisar los tubos, los bolsillos, la ropa y hasta debajo de la mesa. Nada. Ni una pluma. Ni un pío. Mientras tanto, el cubano estaba gozando de lo lindo.

Desesperados por encontrar el pájaro que faltaba, le preguntaron dónde lo ocultaba. El cubano se encogió de hombros y, con una sonrisa maliciosa, señaló hacia su entrepierna. Allí estaba el undécimo ejemplar sin plumas ni pico ni canto. Su propietario lo había bautizado cariñosamente como «Mi Pimpollo». Los agentes comprendieron que habían sido burlados por el pícaro viajero cubano y su undécimo pajarito.

Si quieres ver la noticia completa, haz clic aquí: https://www.youtube.com/shorts/zN3qNfVivoQ

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *