Como el cangrejo

Un conductor fue detenido mientras circulaba por el Turnpike, a toda velocidad, al volante de un Nissan viejo… ¡pero en reversa! Lo extraordinario no era que el hombre condujera marcha atrás, sino que lo hacía con una destreza envidiable, sin invadir otros carriles ni zigzaguear. Algo verdaderamente sorprendente.

Al acercarse a la ventanilla del Nissan, el trooper se encontró con un tipo flacucho, de aspecto inofensivo, que llevaba unos lentes oscuros. Cuando el oficial le preguntó por qué conducía en reversa, el hombre respondió tranquilamente que tenía un problema de la vista y solamente podía ver hacia atrás. Entonces, el conductor se quitó los lentes de sol y el policía casi se cayó de espaldas al ver que tenía sus dos ojos completamente virados hacia atrás.

—¡Holy shit! —exclamó el trooper. ¿Qué demonios le pasó a usted en los ojos?

—Nada, oficial. Yo nací así.

—¿Y cómo hace usted para manejar?

—Pues en reversa.

—¡Pero hombre! ¿Y cómo demonios hace para caminar?

El conductor lo miró con toda la inocencia del mundo y respondió:

—¡Camino hacia atrás, oficial, como el cangrejo!

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https://www.clickorlando.com/news/local/2026/03/18/i-wasnt-even-swerving-florida-man-caught-driving-backward-on-highway

El pájaro que faltaba

Un cubano que regresaba de un viaje a la isla fue detenido por los funcionarios de Aduanas en el Aeropuerto Internacional de Miami, quienes descubrieron algo sospechoso en sus pantalones. Al revisarlo, encontraron seis tubos plásticos cosidos a su ropa interior. Y dentro de ellos, unos pajaritos vivos.

Los agentes comenzaron a sacarlos uno por uno, identificándolos y cantando sus nombres como si estuvieran en una subasta: ¡Tomeguín! ¡Azulejo! ¡Negrito! ¡Sinsonte! ¡Tocororo! ¡Zunzún! ¡Totí! ¡Cartacuba! ¡Cabrero! ¡Ruiseñor! Fueron diez pajaritos en total. Cuando terminaron el inventario, uno de los funcionarios le preguntó al viajero: «¿Estos son todos los pájaros que trae ocultos en sus pantalones?». El cubano sonrió y respondió: «No… falta uno». Los agentes volvieron a revisar los tubos, los bolsillos, la ropa y hasta debajo de la mesa. Nada. Ni una pluma. Ni un pío. Mientras tanto, el cubano estaba gozando de lo lindo.

Desesperados por encontrar el pájaro que faltaba, le preguntaron dónde lo ocultaba. El cubano se encogió de hombros y, con una sonrisa maliciosa, señaló hacia su entrepierna. Allí estaba el undécimo ejemplar sin plumas ni pico ni canto. Su propietario lo había bautizado cariñosamente como «Mi Pimpollo». Los agentes comprendieron que habían sido burlados por el pícaro viajero cubano y su undécimo pajarito.

Si quieres ver la noticia completa, haz clic aquí: https://www.youtube.com/shorts/zN3qNfVivoQ

ICE impostor

Parece que hacerse pasar por agente de ICE se está poniendo de moda en Miami. Hace apenas unas semanas, un hombre fue acusado de hacerse pasar por un alto funcionario de ICE en Miami Gardens para extorsionar a un trabajador inmigrante de un food truck, ofreciéndole resolver sus problemas migratorios a cambio de dinero. El domingo pasado apareció otro más. Pero este no buscaba dinero. Buscaba llamar la atención. Y vaya si lo consiguió.

Danilo Alves Silva, brasileño de 46 años, llegó al Kendall Campus de Miami Dade College, donde se celebraban las elecciones presidenciales de Brasil. Como ciudadano brasileño, votó tranquilamente, regresó a su carro, se cambió de ropa y volvió convertido en “agente de ICE”, con su gorra, chaqueta y máscara. Resulta que el tipo había comprado su disfraz en Amazon. Ya disfrazado, se dedicó a pasearse entre los votantes, causando miedo entre los presentes. Pero la policía también estaba en el lugar y ahí se acabó el show. El falso agente de ICE terminó esposado por agentes de verdad y, de allí, directo a la cárcel.

Después salió bajo una fianza de $5,650. Cuando se presentó ante la jueza, esta le recordó que todavía tenía que esperar unas cuantas semanas para disfrazarse en Halloween.

Si quieres ver la noticia completa, puedes verla aquí: https://www.youtube.com/watch?v=-VFx6QYB0oY

¿SI o NO?

Trump decidió que ya no debemos llamarla AI — Artificial Intelligence. Ahora es SI — Super Intelligence. Y debo admitir que el nuevo nombre me gusta.

Así que adopté mi propia escala para conversar con ChatGPT.

Cuando acierta: SI — Super Intelligence.

Cuando tiene uno de esos días: MI — Mediocre Intelligence.

Y cuando mete la pata de verdad: NO — No Intelligence.

Por ahora sigue siendo SI. Pero está advertida: el nombramiento no es vitalicio.

Uno nunca sabe

Una pequeña empresa de plomería de Houston, Texas, entregó su pickup como parte de pago por una nueva. Cuando el dueño comenzó a quitar los rótulos de su negocio, pegados en sus puertas, el concesionario le dijo que ellos se encargarían de hacerlo para no dañar la pintura. Pero… no lo hicieron.

Poco más de un año después, la troca reapareció. Pero no en Texas, sino en Siria, en manos de combatientes yihadistas y con una ametralladora montada atrás. Para colmo, el nombre y el teléfono del plomero seguían perfectamente visibles en las puertas. Las imágenes aparecieron en noticieros internacionales y cadenas americanas.

El dueño original demandó al concesionario AutoNation Ford Gulf Freeway por más de $1 millón por daños a la reputación de su negocio. El caso terminó en un acuerdo confidencial y nunca se reveló cuánto recibió. La moraleja es sencilla: si usted vende un vehículo comercial, quítele su nombre, su logo y su teléfono antes de entregarlo. Porque uno nunca sabe dónde podrá terminar.

Este relato está basado en una noticia real que puedes visitar aquí:

https://abc13.com/post/texas-city-vehicle-sold-ends-up-in-syria/439592

Hay necesidades que no esperan

Hay necesidades que no entienden de horarios. Un hombre de 60 años llegó de madrugada a un supermercado Kroger, en Texas, con una emergencia que, aparentemente, no permitía demora alguna: necesitaba ir al baño… ¡Inmediatamente! El pequeño inconveniente era que el supermercado estaba cerrado.

Una persona razonable habría buscado una gasolinera abierta, algún negocio cercano o, en última instancia, habría apretado las nalgas y manejando hasta un matorral. Pero él escogió otra alternativa: entrar al Kroger con carro y todo. Según la policía, embestió contra la puerta de entrada de la farmacia y terminó dentro del supermercado. Lo que se sabe hasta el momento es que consiguió entrar a la tienda. Lo que no sabemos es si consiguió llegar al baño a tiempo.

El sujeto enfrenta cargos criminales y tendrá que pagar por la reparación de los daños. Moraleja: cuando uno tiene que ir, tiene que ir… pero antes hay que parquear el carro.

Este relato está basado en una noticia real que encontrarás aquí:

https://www.click2houston.com/news/local/2026/09/28/driver-accused-of-ramming-through-rosenberg-grocery-store-upset-because-he-needed-to-use-the-bathroom