Lo que iba a ser el escándalo del siglo, de pronto se volvió tema prohibido. Trump dijo «ya basta de la cantaleta» y ¡zas! todos se callaron. El FBI se hizo el bobo y los medios miraron pa’l techo.
Pero el tufo sigue. Hasta el Presidente de la Cámara pide que se publique la dichosa lista. Porque, vamos a ver: si no hay lista… ¿por qué Ghislaine Maxwell está presa?
Algún día se destapa la olla, y prepárense, que esos frijoles huelen a podrido.



