¿Qué es para ti una servilleta?
¿Un pedazo de papel sin valor alguno, algo que usas y tiras sin pensarlo?
Pues, bien, para mí es otra cosa:
la servilleta es la prueba de cómo vivimos malgastando sin conciencia.
La gente automáticamente arranca diez, usa una y deja nueve intactas sobre la mesa.
El personal de limpieza las recoge y, sin pestañear, todas van a parar directo al basurero.
¿Y pensar que una sola servilleta puede servir a tantos posibles usos?
– Limpiarte la boca (su único uso oficial).
– Sonarte la nariz.
– Secarte el sudor de la frente.
– Secar lágrimas.
– Tapar un estornudo.
– Limpiar los lentes empañados.
– Ponerla debajo de un mueble cojo.
– Limpiar la pantalla del celular.
– Y hasta para limpiarte el… bueno, tú sabes qué.
Una servilleta puede servir a cien posibles usos,
y la mayoría de ellas terminan desperdiciadas,
sin cumplir la función para la cual fueron fabricadas.
¡Eso sí que da tristeza!
MOSQUITAZO
Cien usos posibles, ninguno dado,
la tiran intacta, limpia y completa.
Su mayor desgracia, destino frustrado:
morir sin haber servido de servilleta.
