Roland Beainy, el capo de Trump Burger en Texas, pasó de vender hamburguesas patrióticas con la cara de Trump en la pared, a esperar si lo despachan como combo para llevar.
Llegó de Líbano en 2019, se quedó más tiempo del permitido, armó un matrimonio de utilería y hasta se ganó un cargo por agresión. Y todo, mientras se llenaba los bolsillos sirviendo “lo más americano” que hay: carne, queso y política.
Pero mira como son las cosas: ni llenar el local de fotos del 47, ni bautizar las papas fritas con nombres patriotas lo salvó del ser congelado por I.C.E. Ahora, en noviembre, sabrá si su próximo viaje es a la Casa Blanca… o de regreso a su natal Líbano.
Moral de la historia: en el menú de ICE no hay combo patriota que te salve de una deportación, y no se aceptan cupones de descuento.
