ICE, cámara… ¡Acción!

Tatiana Martínez lleva apenas tres años en Estados Unidos, sin visa ni papeles. Y en ese tiempo ya ha coleccionado lujos que ni los legales con dos empleos pueden alcanzar: Tesla en el garaje, apartamento de lujo en Downtown Los Angeles, y días de piscina con pose de influencer.

Ella se dedicaba con éxito a transmitir información de las redadas de ICE en Los Angeles, habiendo alcanzado una cifra de 32 mil seguidores. Por ello, ICE le estaba siguiendo la pista.

El 15 de agosto, ella transmitía en vivo desde su Tesla cuando ICE le cayó encima. El arresto quedó grabado por transeúntes: agentes enmascarados, abogados gritando, ICE jalándola fuera de su carro… y, como escena extra, un tipo en una grúa se llevó una patrulla oficial como si fuera carro mal estacionado.

Tatiana terminó en custodia de ICE en el centro de la migra en Calexico. Y el que se llevó la camioneta de ICE fue arrestado, pero salió con fianza.

Moraleja: en la búsqueda del sueño americano, unos sudan la gota gorda mientras otras le sacan partido a lo que tienen.

Deporten a la rubia

Estocolmo, Suecia.- No era cubana. Ni venezolana. Ni siquiera africana.Era escandinava. Rubia, blanca, activista y con cara de indignada. Ni el cambio climático salvó a la rubita sueca de ser deportada.

Se subió a un barquito de “ayuda humanitaria” rumbo a Gaza, cargada de símbolos, pancartas y superioridad moral. Quería salvar al mundo… desde el Mediterráneo.

Pero Israel, más práctico que poético, la bajó de su nube. Intercepción, arresto… y deportación. Sin drama. Sin asilo. Sin parole… ¡Sin nada! Solo bastó una palabra: ¡fuera!

A diferencia de este caso, cuando Donald Trump deporta a un hispano, le dicen racista. Pero cuando Israel deporta a una nórdica, todos callan. O se hacen los locos. ¿Será que deportar está bien si al que deportas es un blanco?