Según algunos medios de dudosa reputación, en ALLIGATOR ALCATRAZ, el verdadero castigo no es la deportación… son los mosquitos elefante que pululan en las celdas del lugar.
Ya no se sabe qué duele más: el picotazo o ser deportado. De hecho, un reo —ya en la escalerilla del avión— no se aguantó y gritó:
—¡Me largo antes de que otro de esos bichos me pique… ¡Qué va!
