American Eagle la vistió, El Mosquito la desvistió y Wall Street se vistió de fiesta. Trump la aplaudió, la izquierda se indignó y la marca se llenó los bolsillos. Moral de la historia: con buen marketing, hasta un par de jeans hace que los demócratas lloren, los woke se desmayen y las feministas se ofusquen.

