Zelensky llegó a Washington vestido de negro de pies a cabeza, como si fuera a un velorio en vez de a una cumbre de paz. Mientras los líderes europeos desfilaron con trajes impecables y corbatas relucientes, él, en cambio, parecía haber confundido la Casa Blanca con un casting para “Old Navy”.
Trump, al verlo, no perdió la oportunidad:
“Si quieres te presto una corbata, Volodymyr… aunque en mi talla te va a llegar hasta los pies”.
La carcajada fue general. Zelensky sonrió incómodo y siguió sin corbata, fiel a su estilo de “presidente en rebeldía protocolar”. Lo cierto es que, mientras el mundo hablaba de seguridad, tratados y millones, el tema que dominó los pasillos de la cumbre presidencial fue otro:
¿Dónde estará la corbata de Zelensky?
