En una isla del lago Prespa, en Macedonia del Norte, hay 19 tortugas machos por cada hembra. ¡Diecinueve a una! Eso no es un zoológico, es una despedida de soltero permanente. Las pobres hembras no pueden dar abasto ante la altísima demanda de sus servicios de apareamiento.
Dicen que algunas hembras, extenuadas, terminan cayéndose por los barrancos. No porque quieran volar. Porque no aguantan su situación. Imagínate vivir así: sales a tomar el sol y tienes una fila de pretendientes detrás. Sales a caminar y tienes otra fila delante. Ni las tortugas aguantan tanto “romance”.
