Cada vez que visito el Dolphin Mall de Miami, me llama la atención la cantidad de gente que anda arrastrando una maleta. A veces son enormes y otras veces llevan más de una.
Al principio pensaba que venían directamente del aeropuerto. Pero pronto me di cuenta de que muchos las llevan por una razón mucho más práctica: van de compras y necesitan dónde meter el botín. Y hay quienes llegan sin ellas y las compran en el mall, dispuestos a llenarlas allí mismo.
Porque los turistas van al Dolphin a comprar en serio. No compran una sola camisa: también compran cuatro pantalones, seis pares de zapatos, regalos para la familia y algo más “porque estaba barato”.
A veces el Dolphin Mall no parece un centro comercial, sino una sucursal del aeropuerto de Miami.
