Durante siglos, la humanidad entera ha repetido que todos los caminos conducen a Roma. Nadie, hasta donde yo sé, había perdido el sueño preguntándose si aquello era literalmente cierto. Hasta ahora.
Un grupo de académicos europeos decidió investigar la red de caminos del Imperio Romano para determinar si Roma era realmente el punto mejor conectado. Y después de analizar miles y miles de kilómetros de antiguas carreteras, llegaron a la conclusión de que, aparentemente, había otras ciudades mejor ubicadas.
Resulta que Constantinopla, Bizancio, Antioquía o quién sabe qué otro cruce de caminos tenía mejores conexiones terrestres que Roma.
¿Y? ¿En qué cambia eso nuestra vida?
Lo único que hemos descubierto es que un refrán de la sabiduría popular, nacido hace siglos, no supera una auditoría geográfica del siglo XXI.
¡Por favor! Los refranes no son tratados científicos.
Ahora que sabemos que no todos los caminos conducían a Roma, podemos dormir tranquilos.
