Vale más que un cobre

Primero lo declararon inútil, luego caro, y ahora resulta que el penny es “especie en extinción”. Los mismos que lo tiraban al piso o lo dejaban olvidado en el cenicero del carro, hoy lo buscan desesperados como si fuera oro puro. Trump, con su sonrisa en cobre y su ojo guiñado, les recordó que fabricar una moneda que vale un centavo cuesta tres. Y en su lógica empresarial, eso es llevar el carro al autolavado cuando está lloviendo… ¡Pura pérdida!

Así que el país que imprime dólares sin respaldo se quedó sin pennies con respaldo. Los bancos lo llaman “escasez” y los medios “crisis». Mientras tanto, los jarros de cocina rebosan de cobre dormido y las cajas registradoras redondean hacia arriba. Ironías del capitalismo: el centavo que nadie quería ahora vale más que nunca — solo porque Trump le cerró la mina.

Yo creo que toda esta alharaca es, de nuevo, una jugarreta de los zurdos que no pierden oportunidad para joder la paciencia de Trump.

No hay cama pa’ tanta gente

Yo sí estoy a favor de las deportaciones. Y lo digo sin que me quede nada por dentro. Porque no todos los que entraron merecen quedarse. ¡No hay cama pa’tanta gente!

Aquí no caben todos. Y mucho menos los que vinieron a estorbar. Los que cruzaron sin permiso… y se pusieron a haraganear.

Exigen, gritan, demandan, protestan… y se quedaron viviendo a costillas de quienes pagamos impuestos. Todos quieren una “reforma migratoria”. Pero eso es puro cuento.

Lo que andan buscando es una amnistía. Como si este país fuera una piñata: ¡pim, pam, pum! y agarra lo que puedas.

Qué va, ¡están muy equivocados! Así no funciona la cosa. Aquí hay leyes. Y deben cumplirse.

Cuando llegó Trump. Y en su primer discurso les dijo, mirándolos de frente: “Durante años nos dijeron que necesitábamos una nueva ley migratoria. Pero ahora ha quedado claro que lo que hacía falta… ¡era un nuevo presidente!”

Trump tuvo razón, otra vez. No hacen falta nuevas leyes. Hace falta tener los pantalones bien puestos para aplicar las que ya existen.

Se tiene que deportar al que no califica. Proteger al que sí. Y hacer a América grandiosa otra vez.

El Mosquitazo

Vinieron por millones, pero no todos se pueden quedar. El que vino a sumar, que pase… ¡no hay cama pa’ tanta gente!

Interludio final – Salsa migratoria (versión Mosquito)

🎤 ¡Y ahora sí, que suene el coro!

Esto va pa’ los que no califican… Los que cruzan y delinquen… ¡No hay cama pa’ tanta gente!

Los que vienen por subsidios… Los que dicen «esto es mío»… ¡No hay cama pa’ tanta gente!

Los que gritan sin respeto… ¡No hay cama pa’ tanta gente!

¡Pa’fuera… pa’la calle! Que aquí se queda el que aporta, el que trabaje, el que no falle.

Pero al que viene a joder… ¡pa’fuera… pa’la calle!