Un Labubu es la última moda en muñequitos coleccionables, algo así como la versión 2025 de Hello Kitty, los Cabbage Patch Kids o los Beanie Babies. La diferencia es que estos bichos cuestan un ojo de la cara. Así que si ves a un tipo con parche en el ojo, no pienses en piratas: seguro vendió el ojo para comprarle uno de estos monstruitos a su novia o hija consentida.
El furor de Labubu como moda global lleva aproximadamente uno o dos años; antes era algo que solo compraban unos pocos fanáticos del arte y los muñecos raros, pero a partir del 2024 se volvió una fiebre masiva.
Fueron creados en forma de cajas sorpresa. Tienen orejas de murciélago, dientes afilados y cara de “soy feo pero caro”. La moda es llevarlos colgados del morral, del bolso o de donde se puedan lucir, como diciendo “mírenme, me costó medio sueldo”.
Un Labubu regular suele costar entre 25 y 40 dólares, mientras que ediciones especiales o figuras grandes rondan los 50 a 150 dólares. En reventa, los modelos raros pueden dispararse a varios cientos de dólares.

También están los “Lafufu”, las copias piratas que llegan con orejas chuecas, dientes mal pintados y con cara de espanto. Son tan truchos que en vez de coleccionarlos te dan ganas de ponerlos en el retrovisor para espantar a los ladrones.
Conclusión: Labubu es el único muñeco que, además de colgar de tu mochila, cuelga de tu quincena… y el Lafufu es el único monstruo que te recuerda que lo barato sale caro.
