No le prendas una vela… enciende el AC

Este verano está que quema: Alaska lanzó alertas de calor. El Polo Norte se está derritiendo. Y tú, yo y medio planeta estamos sudando más que en una sauna.
¿Cambio climático? ¿Incremento de la actividad solar? ¿Apocalipsis? Da igual.
En medio de este infierno, lo único que nos mantiene cuerdos y frescos es la divina intervención de Willis H. Carrier, el hombre que en 1902 inventó el aire acondicionado, Sin él, muchas cosas no serían posibles:
Las Vegas y Dubai no existirían, seguirían siendo polvo caliente. El cine veraniego, el trabajo bajo techo, y nadie se atrevería a salir en su auto en pleno mediodía.
Por todo esto, yo imploro a la Santa Iglesia que canonice al Señor Carrier sin más trámite. Que lo declare patrón celestial del frescor, protector de axilas y guardián del termostato universal.
¡San Carrier, ruega por nosotros… y mantennos en 72 grados!
Amén.

MOSQUITAZO

San Carrier, patrón del frescor,
ven a nosotros, por favor.
Enciende ese bendito aparato,
¡y refréscanos aunque sea un rato!

María Elvira: La Traidora

Dicen que en política todo se vale, pero María Elvira Salazar ha convertido este dicho en un verdadero arte: el arte de la traición.

Hace apenas días ella apoyaba el «Big Beautiful Bill«, con la promesa de deportaciones masivas al ritmo locomotora. Pero, días después, salió junto con una jauría de demócratas promoviendo el “Dignity Act”. Una repudiable traición a la agenda migratoria del Presidente Trump, que la descarada inserta en su espalda como un puñal traicionero.

Y aunque ella dice que: “no es amnistía”. Su propuesta incluye permiso de trabajo, de viaje, y $7,000, además de inmunidad ante la deportación. ¿Cómo te quedó el ojo?

No nos confundamos con María Elvira; ella es una veleta que va hacia donde a ella le conviene. Cero convicción… ¡100% interés!

Trump: El único fenómeno político que ha tocado tierra dos veces

En este 2025, todo tiene que ver con Trump: la política, la economía, la inmigración… y hasta el tiempo.
Ahora que estamos en plena temporada de huracanes, las miradas se vuelven hacia el Trúmpico.

Los radares detectan un fenómeno sin precedentes: una Trumpzona de alta popularidad y respaldo a sus acciones, un Trumpnado de entusiasmo que recorre el país, y una onda Trumpical que trae oleadas de control fronterizo y lluvias de nuevos aranceles para proteger la industria nacional.
Este sistema se alimenta de mares de patriotismo, vientos firmes de liderazgo y nubarrones cargados de órdenes ejecutivas que cumplen promesas sin rodeos.

Trump es el único fenómeno político que ha tocado tierra dos veces: primero como Trumpciclón 45 y ahora como Trumpciclón 47.
Y cuidado… porque esta vez viene con más fuerza que nunca, dispuesto a barrer la inmigración ilegal, fortalecer la economía y cambiar el clima político de toda una generación.