En Las Vegas, un gringo loco pensó que un camión de helados decorado como patrulla —con un escudo y el nombre Ice Cream Patrol— sería un golazo publicitario. El look era entre simpático y retro, como de caricatura, ideal para que los niños corrieran detrás del sonido de su campanita.
Pero apareció un tiktokero con más paranoia que calor en agosto, y soltó la alarma: “¡Ojo! Ese camión no es de helados, es ICE disfrazado para atrapar indocumentados”. El post se hizo viral y el Ice Cream Patrol pasó de vender helados a recibir insultos, amenazas y miradas de desconfianza en cada esquina. Las ventas se congelaron, los clientes desaparecieron y el gringo terminó con sus ventas bajo cero.
