¿Pesebre Trampa?

Una iglesia metodista de Texas decidió cambiar su forma de atraer creyentes esta Navidad.
Se fue a Home Depot, compró rejas, barriles y alambre de púas, pintó los escalones arcoíris y armó en la entrada del templo un pesebre anti-ICE, con siluetas de inmigrantes y carrito de supermercado incluido.

El resultado fue el contrario:
Ahora ningún indocumentado se acerca a la iglesia, ni siquiera por una cesta navideña, por miedo a que el pesebre sea una trampa de ICE disfrazada de activismo.

A la iglesia le salió el tiro por la culata.

La Tarjeta Dorada de Trump

¡Qué ironías tiene la vida!
Después de andar gritando “no más inmigración”, ahora resulta que Trump dice que sí puedes entrar a América… siempre y cuando vengas con un maletín con un millón de dólares. Como mínimo.

¡Vaya sorpresa!

El pobre Juan Pérez pasó ocho años cortando césped, convencido de que lo que le faltaba para obtener su visa era aprender inglés.
Hoy descubre que no era el inglés lo que necesitaba, sino CASH.
Porque, como dicen en Hialeah: Aquí lo que importa es el cash.

La nueva Gold Card, emitida por el gobierno americano, viene a resolver —por fin— todos los problemas migratorios:

  • ¿Quieres vivir legal en el país? Paga.
  • ¿Quieres papeles rápidos? Paga más.
  • ¿Eres pobre? Bueno… haz la cola y reza sopotocientos rosarios a ver si tienes suerte.

Eso sí.
Trump promete que esta tarjeta atraerá “lo mejor de lo mejor”.
Porque nada dice talento como tener el bolsillo lleno de dolarcillos.

Einstein, Bezos, Messi…
y también el que lava platos (si se gana el Lotto).
Todos son bienvenidos.
Eso sí: con un millón en la mano.

En resumen:
Estados Unidos cerró la puerta…
pero abrió la caja registradora.

Adolf Hitler vuelve al poder…

En un país africano que fue una antigua colonia alemana, acaban de reelegir a un político llamado Adolf Hitler Uunona. Sí, así mismito y sin hacer escándalo alguno, la gente votó como si estuviera eligiendo al presidente de la HOA.

Mientras tanto, en nuestras tierras “civilizadas” no puedes ni hacer ni un chiste con ese nombre sin que aparezca una patrulla de ofendidos profesionales.

Para colmo, el político en cuestión asegura: “Mi papá no sabía quién era ese señor. A él le gustaba ese nombre y me lo puso”. Ajá. ¡Yo te aviso chiruli!

Esto ocurrió en Namibia, un auténtico desconocido geográfico.

Como van las cosas, no sería raro que pronto en Miami nos aparezca un concejal llamado Mao Tse-Tung Martínez… y gane porque sonríe más que Mandani.

¡El Big Mc Puente™ de Miami!

Un día me encontraba atrapado en el tráfico infernal de Miami y, aburrido y frustrado, levanté la vista y lo vi, allá a lo lejos, esa cosa que están construyendo y que tiene a la ciudad patas arriba.

Y entonces ocurrió una revelación casi religiosa, esa iluminación inesperada que llega cuando uno menos la espera:

“¡Coño… si ese puente es igualito a los arcos de McDonald’s!”

Los arcos estaban ahí: enormes, ridículos, como si esperaran que los pintaran de amarillo pusieran un restaurante de McDonald’s justo entre ellos.

En ese instante lo supe.
No hubo dudas.
No hubo estudio.
No hubo reunión de comité.

Estaba tan claro como el sol de Miami:

Este adefesio debe llamarse: ¡EL BIG MC PUENTE™!

Así que, desde hoy, ese será su nombre oficial,
le guste a quien le guste,
le pique a quien le pique,
y aunque al DOT le dé gastritis.

Porque cuando la ciudad construye un puente
que parece un combo extra large colgado en el aire,
lo único honesto es bautizarlo como se merece.

BIG Mc PUENTE™.
Amén.

2025: EL AÑO DE LA CODORNIZ™

(Porque el pavo está carísimo)

Este año, Thanksgiving no se celebra con pavo.
Viene con realidad económica,
de esa que no se puede disfrazar ni con la salsa roja rara que le echan al pavo.

Porque el pavo está tan caro
que uno lo ve en el mercado y piensa:
“¿Lo compro… o pago la luz?”

Así que El Mosquito decreta, sin pena ni anestesia que el 2025 es:

EL AÑO DE LA CODORNIZ™

Quizás algunos nunca ha visto una codorniz en su vida, así que les digo que la codorniz es un pajarito chiquito. Y al lado del pavo parece un pollito.

Lo bueno de la codorniz es que es más barata.
No te da taquicardia en la caja.
Ni te obliga a sacar la tarjeta que ya no aguanta más.

Por eso este año la mesa de la cena de Acción de Gracias será distinta:

  • una codorniz por persona (si hubo suerte).
  • o media codorniz si la cosa está muy dura.

Y la oración familiar viene actualizada:

“Señor, gracias por esta codorniz…
porque si fuera pavo, estuviéramos pagando en cuotas.”

Thanksgiving 2025 será humilde pero honesto:
poco, chiquito, y dentro del presupuesto.