Misión: Happy Hour

Otra metida de pata de los demócratas

Llegaron a El Salvador para liberar a Kilmar Abrego García…pero Bukele les tiró la puerta en la cara.
Sin reo que cargar, improvisaron el consuelo:margaritas, sonrisas, y un selfie con el propio Abrego.
Porque nadie está por encima de la ley… salvo ellos. Así se hace política: con limón y tequila.

Esta es la larga fila de representantes y senadores demócratas en camino al aeropuerto a tomar sus vuelos a El Salvador para ir a «rescatar» al marero Kilmar Abrego García.

Todos quieren ser españoles

Miami sufre de una nueva epidemia que tiene su epicentro en el Consulado de España en esta ciudad. Cada mañana, decenas de personas hacen cola a las puertas del consulado, desde bien temprano, papeles en mano, en procura de un nuevo pasaporte para su colección.

Son ciudadanos naturalizados en los Estados Unidos de América, con casa en el Doral, carro nuevo en el garaje y hasta su tarjeta de Medicare en la cartera. Pero todo esto no les basta. Ahora también quieren la nacionalidad española.

En la fila se pueden escuchar todos los acentos: venezolano, colombiano, argentino, y, por supuesto, el cubano que siempre destaca. Todos ellos buscando su nuevo pasaporte español.

Todo este revuelo es causado por la decisión del gobierno español de otorgar su nacionalidad a todos los descendientes directos de ciudadanos españoles. Nietos y bisnietos pueden solicitar la nacionalidad española, a más tardar en octubre de este año, vivan donde vivan, sin necesidad de haber pisado nunca la madre patria.

¿Amor por la tierra de sus ancestros? ¿Deseo de reconectar con la sangre ibérica?

¡Nada de eso! Lo que buscan es acceso libre a la Unión Europea, a sus beneficios, a la movilidad… y al «por si las moscas» de siempre.

Estos malagradecidos han recibido todos los beneficios que concede nuestro país, pero no se conforman con el Sueño Americano.

Mosquitazo:

También quieren la siesta española.

Y si pueden, el cafecito en Roma y el retiro en Lisboa.

Estos oportunistas se las saben todas:

les sacan provecho a todos los países sin comprometerse con ninguno.

Viven el Sueño Americano, disfrutan a lo europeo…

y se quejan al más puro estilo latino.

Papa Trump

Los medios sociales se incendiaron una vez más con una foto que el mismo Trump colocó de él personificando a un papa. Esta imagen, por supuesto, fue generada por Inteligencia Artificial.

Pues no había pasado mucho tiempo, cuando comenzaron a circular varias fotos similares. Estas son las tres que más me gustaron. Amén.

Habemus Papa: ¿Obamus?

Una vieja profecía vaticinaba que algún día habría un Papa negro. Pues bien, cuando Barack Obama escuchó la historia, no perdió tiempo y se ofreció voluntariamente al Vaticano. Y, aunque no lo creas, el Cónclave Papal aceptó su oferta, decidiendo así elegir al primer laico como Papa.
El humo negro que salió de la chimenea no era señal de fracaso… ¡era de júbilo, por el BBQ que estaban cocinando para celebrar al Papa Obamus.

Desde ahora, el Papa despachará en Martha’s Vineyard, desde su mansión veraniega adaptada con altar, cancha de golf, y cámaras en vivo de CNN. Eso sí: el Papa Obamus advirtió que el peregrinaje de inmigrantes ilegales estará prohibido. Solo se permitirá ingresar a quienes presenten tarjeta de crédito

Mentiras de pronóstico reservado

Estudian 4 años de universidad para hacerse llamar meteorólogos, pero terminan siendo mentirólogos. Sus pronósticos del tiempo son más desatinados que no la pegan ni con cola. Si fueran médicos, tendrían la tasa de mortalidad más alta del planeta. Pero a ellos no les importa: llueva, truene o haga sol, siempre cobran igual. Porque lo de ellos no es la ciencia… ¡es la ciencia ficción!

Un día nos dicen: “Esperamos condiciones variables con posibilidad de chubascos aislados”.

Cuando en verdad quieren decir: No tengo ni idea de lo que viene, pero suena bien profesional.

Al siguiente día nos dicen:

“Una perturbación atmosférica se desplaza desde el suroeste generando inestabilidad en las capas medias.”

Cuando en verdad quieren decirnos:

“Algo raro se está moviendo por ahí… pero no tengo ni idea de qué es, ni pa’ dónde va.”

Y, al tercer día nos dicen:

“Habrá cielo parcialmente nublado con tendencia a mejorar hacia el final de la jornada.”

Cuando en verdad quieren decir:

“Puede que llueva, puede que no… igual sal tú y haz lo que puedas.”

Luego te hablan de la llegada de un frente y uno se queda pensando:

¿Un frente? ¿Frío? ¿Frontal?

Resulta que ellos mismos no tienen ni idea de qué tipo de frente, pero si saben de la espalda… de la espalda de las muchachotas que nos mantienen entretenidos mientras nos engañan con su despliegue de pecho, piernas y espalda. Por lo que uno termina viéndolas a ellas sin prestar atención alguna a sus “pronósticos”, porque, a fin de cuentas, si llueve, está bien. Y si no llueve… ¡también!

Mosquitazo

Dicen que el cielo estará despejado,
y uno termina hasta el cuello empapado.
Pero al ver tantas curvas en primer plano,
¿a quién le importa si llueve temprano?

Presione 1 para encabronarse

Antes, si necesitabas resolver un problema con algún proveedor de servicios, tenías que hacer largas colas y esperar con los papeles en la mano durante horas para que te atendieran. Hoy, aunque la espera es por teléfono… lo que es aún más desesperante.

Apenas marcas el número de atención al cliente, una artificial voz femenina te anuncia el inicio de la tortura:

“Su llamada es muy importante para nosotros.”

Esa voz es, en realidad, un robot, programado para darte más vueltas que a un trompo y hacerte sentir que estás siendo atendido, sin ayudarte, mientras tu paciencia se va desvaneciendo.

La llamada comienza con un menú de opciones que se convierte en un laberinto sin escapatoria. Cada número que marcas te lleva a otro submenú, y luego a otro… hasta que pierdes la paciencia.

Y si, con suerte, logras hablar con un ser humano… pero ya estás tan agotado que optas por agradecer que, al menos, alguien de carne y hueso te esté escuchando.

El objetivo de todo este enjambre de tecnología no es ayudarte.

Es cansarte, confundirte, desgastarte, para que te des por vencido y desistas de tu intención de ser atendido.

Todo esto tiene nombre: atención al cliente sin intención de atender.

Una estrategia vestida de modernidad que, en el fondo, es puro peloteo digital.

No resuelve nada, pero da la ilusión de que estás “en proceso”.

Y mientras el robot te repite que tu llamada es importante…

tú entiendes que, en realidad, lo importante para ellos es que nunca llegues a ser atendido.

Mosquitazo:

Te atiende un robot con voz de princesa,
te pasa de opción sin darte certeza.
Y al final te dejan colgado, sin explicación…
encabronado y lleno de frustración.