
Desde que Kilmar se fue, se acabaron las margaritas…
El penal volvió al silencio,
los flashes se apagaron… y los gringos no volvieron.
Los reos del CECOT no quieren su libertad.
Quieren a Kilmar de vuelta.

Desde que Kilmar se fue, se acabaron las margaritas…
El penal volvió al silencio,
los flashes se apagaron… y los gringos no volvieron.
Los reos del CECOT no quieren su libertad.
Quieren a Kilmar de vuelta.