
Desde que Kilmar se fue, se acabaron las margaritas…
El penal volvió al silencio,
los flashes se apagaron… y los gringos no volvieron.
Los reos del CECOT no quieren su libertad.
Quieren a Kilmar de vuelta.

Desde que Kilmar se fue, se acabaron las margaritas…
El penal volvió al silencio,
los flashes se apagaron… y los gringos no volvieron.
Los reos del CECOT no quieren su libertad.
Quieren a Kilmar de vuelta.
A la caterva de jueces zurdos que intentan sabotear las acciones emprendidas por la actual administración en materia migratoria, les puede salir el tiro por la culata con la extradición del «Padre de Maryland» desde el CECOT en El Salvador.
El Departamento de Justicia finalmente accedió a traer de vuelta a este delincuente para someterlo a juicio, a petición de jueces liberales y activistas. Pero, la justicia lo está esperando con las esposas abiertas, porque sobre él pesan cargos adicionales de tráfico de inmigrantes ilegales.
Los jueces que abogan por el debido derecho de este criminal deben tener cuidado con lo que desean, porque este caso es una bomba de tiempo que les puede explotar en sus propias narices.
Un hombre que fue símbolo. Un nombre que repitieron con rabia, con rabia, con rabia… hasta que se volvió consigna. Padre, mártir, santo civil. Luego, expediente: Kilmar Abrego García.
Hoy no hay marcha. No hay cartel. No hay portada. Solo una imagen.
Una postal enviada desde el CECOT. por el reo expatriado, dice:
«Por favor, no me olviden.»
—Kilmar
Porque los demócratas que lo usaron… ya no lo visitan. Porque los medios que lo glorificaron… ya no lo cubren. Porque los que gritaban su nombre… ahora no quieren ni oírlo.
Y él sigue ahí. En su tierra, El Salvador. Viendo la roncha que él causó desaparecer en el olvido.
Otra metida de pata de los demócratas
Llegaron a El Salvador para liberar a Kilmar Abrego García…pero Bukele les tiró la puerta en la cara.
Sin reo que cargar, improvisaron el consuelo:margaritas, sonrisas, y un selfie con el propio Abrego.
Porque nadie está por encima de la ley… salvo ellos. Así se hace política: con limón y tequila.

Esta es la larga fila de representantes y senadores demócratas en camino al aeropuerto a tomar sus vuelos a El Salvador para ir a «rescatar» al marero Kilmar Abrego García.
