Estrategias para despistar a ICE

Los inmigrantes ilegales se las están jugando el todo por el todo para quedarse en Estados Unidos a como dé lugar. Según el Manual de Supervivencia del Inmigrante Ilegal, se recomienda usar usar gafas de sol, pegar una calcomanía pro-Trump en el carro y sonreír solo cuando sea estrictamente necesario para despistar a los agentes de ICE.

Otros consejos incluyen pintarse el pelo de rubio, comer a diario en McDonald’s, cargar un periódico en inglés bajo el brazo y no saludar ni al perro. Todo para “lucir americano”.

“Si te escuchan hablando mal inglés, te agarran en el acto, ni siquiera les importa si eres ciudadano”, asegura Juancito Trucupey, inmigrante venezolano residente en Yuca City.

Ahora, el verdadero sueño americano viene con tinte rubio y combo de Mc Donalds Extra Large… ¡nada de tacos!

SE ROBÓ LAS RECETAS, PERO OLVIDÓ LA SAZÓN

Doralzuela, FL. — En la ciudad donde todo huele a sofrito, un cocinero recién contratado se dejó tentar por el olor del éxito y se robó las recetas secretas del restaurante Mordisco Miami. Las cámaras lo grabaron cargando con los cuadernos donde, según el dueño venezolano —agárrense—, reposaban los “ingredientes mágicos” valorados en cientos de miles de dólares.

El sospechoso, Carlos Francisco Gottberg Márquez, terminó arrestado por “robo de secretos comerciales”. Sí, leyó bien: secretos comerciales. Porque en Miami ya no se roba pollo ni bistec… se roba el condimento.

Dicen que lo descubrieron cuando intentó replicar los platos en otro restaurante, pero sin el toque original. Claro: el secreto de una receta no está en el papel, sino en las manos del que la cocina. Y esas no se fotocopian.

En El Mosquito opinamos que hay crímenes peores, como servir arroz quema’o o caraotas duras. Pero la moraleja es clara: quien quiere brillar en la cocina no necesita robar recetas, sino tener su propia sazón.

Porque la sazón, amigo, no se compra ni se hurta: se suda, se trabaja y se aprende. Y si no, que lo diga el cocinero detenido… desde la “nevera” del condado.

Vacaciones pagadas por ICE

Mientras unos lloran sus deportaciones, Martín Pinzón las celebra mojito en mano. Este pícaro cubano descubrió cómo darse la gran vida a costillas del Tío Sam. Gracias a la aplicación CBP Home, cada vez que se “autodeporta” recibe pasaje de avión más mil dólares en efectivo, un verdadero paquete turístico disfrazado de medida migratoria.

Lo que para muchos es un drama, para él es un paseo eterno. Dos semanas en Cancún, fin de semana largo en Punta Cana, y una semana entera en Varadero, Cuba. Todo incluido, cortesía del gobierno de Estados Unidos.

Según él mismo nos cuenta, el truco está en reinventarse. Tras cada viaje regresa tranquilito, cambia de aspecto y se prepara para la siguiente aventura. Un día aparece con barba cerrada, otro día rapado, y a veces luce un bigote digno de telenovela. Así, para las autoridades, siempre es alguien distinto: hoy hondureño, mañana guatemalteco, pasado quizás dominicano.

Al ser entrevistado por El Mosquito, el cubano Martín nos confesó con una carcajada:

“Pienso seguir viajando hasta que me descubran. Por ahora, ya estoy practicando mi acento español, porque el próximo destino será… ¡España! ¡Y, olé!”