Ahora es Mosquito Alcatraz

Legisladores demócratas de Florida encendieron las alarmas tras visitar el polémico “Alligator Alcatraz”, la instalación para inmigrantes en los Everglades. Más allá del calor extremo y el entorno hostil, lo que más los alarmó fueron los enjambres de mosquitos —se describió como “infestación total”, al punto de salir cubiertos con redes y repelente para evitar ser picados decenas de veces.

Ante estas condiciones, los legisladores hicieron un giro irónico: sugirieron renombrar el lugar “Mosquito Alcatraz”, argumentando que no solo los caimanes y el calor son una amenaza, sino también las hordas de insectos que lo infestan.

Y nosotros, desde El Mosquito, solo podemos decir:
¡Estamos de acuerdo y contentos con este cambio de nombre!

Fast Food… Deportación Express

Un puñado de valientes empresarios rodó hasta las puertas de Alligator Alcatraz, el centro de detención migratoria más viral del momento. Llegaron con sus food trucks cargados de sabores patrios y nombres con doble sentido: tacos sin papeles, churros sin visa y limonadas ICE bien frías.

El combo estrella: “Deportación Deluxe” — incluye elote, soda y pasaje de ida. Porque nada como comer sabroso… antes de que te suban al avión.

¿Y quién nos va a limpiar el cucú?

La congresista demócrata Becca Balint (Vermont) advirtió en un evento público que, sin más inmigrantes, “no vamos a tener a nadie que nos limpie el trasero”. Así, tal cual.

El drama del trasero sin asistencia nace, según ella, de las deportaciones masivas. Pero en vez de cuestionar el modelo, ella reduce al inmigrante a vulgar papel sanitario. No importa si estudia, trabaja o emprende. Para Balint, su función es una: limpiar donde otros se ensucian.

Las dos ovejas negras

Cuba y Venezuela.
Son los únicos dos países hispanoparlantes del continente americano bajo restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos de América.

¿Razón?
No es el embargo. No es el “bloqueo”. No es la CIA.
Es el comunismo que pudre todo lo que toca.

Mientras el resto del continente puede entrar, salir y hasta ir de visita a Disneyworld, Cuba y Venezuela aparecen en la misma lista negra que un grupo de joyitas internacionales como Yemen, Irán, Siria, Sudán y Myanmar.
Sí, esos países que exportan terrorismo, represión, hambruna…
Y ahí están los dos, codeándose con lo peorcito del planeta.

¿Vergüenza? Ninguna. ¿Responsabilidad? Menos.
Ellos insisten en que todo es culpa del imperio.
Pero son los únicos países en América considerados un riesgo migratorio serio.
Por desorden… Por fraude… Por miseria estructural.
Y por empujar a millones de sus ciudadanos a huir como sea… y a donde sea.

Mientras el mundo avanza, ellos retroceden.
Y sus gobernantes —esa élite putrefacta y delirante— siguen hablando de revolución… cuando lo único que reparten es hambre, miseria y destierro.

El Rey de las Deportaciones

Con 65 deportaciones en su haber y una sonrisa que ni el ICE ha logrado borrar, este mexicano oriundo de Zacatecas ha sido reconocido (extraoficialmente) como el hombre más deportado del mundo. Su nombre es Eusebio Guadalupe Chihuahua.

“Es cuestión de vocación,” dice Eusebio mientras tomaba un trago de tequila.
“Yo no cruzo por necesidad, sino por tradición familiar.”

En esta justa migratoria, su principal rival es Benigno Palma Huerta, hondureño que ya acumula 58 deportaciones y amenaza con arrebatarle el título.

Para defender su marca, Eusebio ha fijado su residencia “oficial” en Tijuana, a tan solo seis cuadras del cruce peatonal de San Ysidro, en esta ciudad fronteriza.

—“Así puedo cruzar a diario, y si me sacan rapidito, vuelvo a intentarlo después de mi siestecita».

Su meta es clara: llegar a las 100 deportaciones antes del fin de este año.
Por su parte, la organización GUINNESS ya está preparando una ceremonia oficial para entregarle un trofeo simbólico que lo certifique como el hombre más deportado del mundo.

“No busco papeles… yo lo que quiero es reconocimiento. ¡Y si me dan una placa, quiero que diga con orgullo: Eusebio Guadalupe Chihuahua, Patrimonio Fronterizo de la Humanidad!”

Advertencia

Esto es 100% Fake News.
No existe un récord Guiness de deportaciones.
No se entregan trofeos a reincidentes (aunque debería ser así).
Cualquier parecido con alguien que cruza, regresa y vuelve a cruzar…
¡es pura coincidencia!