Adolf Hitler vuelve al poder…

En un país africano que fue una antigua colonia alemana, acaban de reelegir a un político llamado Adolf Hitler Uunona. Sí, así mismito y sin hacer escándalo alguno, la gente votó como si estuviera eligiendo al presidente de la HOA.

Mientras tanto, en nuestras tierras “civilizadas” no puedes ni hacer ni un chiste con ese nombre sin que aparezca una patrulla de ofendidos profesionales.

Para colmo, el político en cuestión asegura: “Mi papá no sabía quién era ese señor. A él le gustaba ese nombre y me lo puso”. Ajá. ¡Yo te aviso chiruli!

Esto ocurrió en Namibia, un auténtico desconocido geográfico.

Como van las cosas, no sería raro que pronto en Miami nos aparezca un concejal llamado Mao Tse-Tung Martínez… y gane porque sonríe más que Mandani.

¡El Big Mc Puente™ de Miami!

Un día me encontraba atrapado en el tráfico infernal de Miami y, aburrido y frustrado, levanté la vista y lo vi, allá a lo lejos, esa cosa que están construyendo y que tiene a la ciudad patas arriba.

Y entonces ocurrió una revelación casi religiosa, esa iluminación inesperada que llega cuando uno menos la espera:

“¡Coño… si ese puente es igualito a los arcos de McDonald’s!”

Los arcos estaban ahí: enormes, ridículos, como si esperaran que los pintaran de amarillo pusieran un restaurante de McDonald’s justo entre ellos.

En ese instante lo supe.
No hubo dudas.
No hubo estudio.
No hubo reunión de comité.

Estaba tan claro como el sol de Miami:

Este adefesio debe llamarse: ¡EL BIG MC PUENTE™!

Así que, desde hoy, ese será su nombre oficial,
le guste a quien le guste,
le pique a quien le pique,
y aunque al DOT le dé gastritis.

Porque cuando la ciudad construye un puente
que parece un combo extra large colgado en el aire,
lo único honesto es bautizarlo como se merece.

BIG Mc PUENTE™.
Amén.

2025: EL AÑO DE LA CODORNIZ™

(Porque el pavo está carísimo)

Este año, Thanksgiving no se celebra con pavo.
Viene con realidad económica,
de esa que no se puede disfrazar ni con la salsa roja rara que le echan al pavo.

Porque el pavo está tan caro
que uno lo ve en el mercado y piensa:
“¿Lo compro… o pago la luz?”

Así que El Mosquito decreta, sin pena ni anestesia que el 2025 es:

EL AÑO DE LA CODORNIZ™

Quizás algunos nunca ha visto una codorniz en su vida, así que les digo que la codorniz es un pajarito chiquito. Y al lado del pavo parece un pollito.

Lo bueno de la codorniz es que es más barata.
No te da taquicardia en la caja.
Ni te obliga a sacar la tarjeta que ya no aguanta más.

Por eso este año la mesa de la cena de Acción de Gracias será distinta:

  • una codorniz por persona (si hubo suerte).
  • o media codorniz si la cosa está muy dura.

Y la oración familiar viene actualizada:

“Señor, gracias por esta codorniz…
porque si fuera pavo, estuviéramos pagando en cuotas.”

Thanksgiving 2025 será humilde pero honesto:
poco, chiquito, y dentro del presupuesto.

¡Llegó el nuevo MAGA sandwich!

¡Agarren sus papas fritas, señores! Porque el Presidente Donald Trump acaba de soltar la bomba culinaria del año.

En plena convención  de McDonald’s, con micrófono en mano, Trump confesó que su sándwich favorito no es el Big Mac, ni el Quarter Pounder, ni el McRib, en sus raras apariciones bíblicas… No.

El presidente tiene devoción por el Filet-O-Fish. Pero ojo, no cualquier Filet-O-Fish: A él le gusta con un poco más de Salsa Tártara.

Y claro: se desató la locura nacional. Multitudes de seguidores de MAGA corrieron a McDonald’s como si estuvieran regalando entradas para ver al mismísimo Jesucristo bajando en un cohete de Elon.

Arrasaron con el inventario: filetes agotados, tártara en extinción, empleados al borde del colapso.

La corporación, oliendo dinero a millas de distancia, ahora prepara el lanzamiento de su nueva creación patriótica:

THE MAGA FISH SANDWICH™

“Like Trump Likes It” Con más tártara que pescado.

Pero El Mosquito, como siempre defensor del consumidor de a pie le pide a McDonald’s que, por favor, no sean tan pichirres. Si van a sacar un MAGA FISH, pónganle la rebanada de queso americano COMPLETA. No la media rebanada miserable que están sirviendo para ahorrarse un par de centavos.

Porque un sandwich MAGA debe ser completo, ¡como Trump manda!

Vale más que un cobre

Primero lo declararon inútil, luego caro, y ahora resulta que el penny es “especie en extinción”. Los mismos que lo tiraban al piso o lo dejaban olvidado en el cenicero del carro, hoy lo buscan desesperados como si fuera oro puro. Trump, con su sonrisa en cobre y su ojo guiñado, les recordó que fabricar una moneda que vale un centavo cuesta tres. Y en su lógica empresarial, eso es llevar el carro al autolavado cuando está lloviendo… ¡Pura pérdida!

Así que el país que imprime dólares sin respaldo se quedó sin pennies con respaldo. Los bancos lo llaman “escasez” y los medios “crisis». Mientras tanto, los jarros de cocina rebosan de cobre dormido y las cajas registradoras redondean hacia arriba. Ironías del capitalismo: el centavo que nadie quería ahora vale más que nunca — solo porque Trump le cerró la mina.

Yo creo que toda esta alharaca es, de nuevo, una jugarreta de los zurdos que no pierden oportunidad para joder la paciencia de Trump.