Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo esta semana que “Trump is the builder-in-chief.”
Y él no ha perdido tiempo en demostrarlo acometiendo la demolición del Ala Este para la construcción del nuevo salón de baile,
piedra a piedra, ladrillo a ladrillo, o en este caso, bloque a bloque.
Autor: 102792pwpadmin
De No King a Now King
La izquierda marchó gritando NO KING.
Una semana después, en Corea del Sur, a Trump le pusieron corona.
Parece que los asiáticos escucharon NOW KING.
God save the KING!
El dulce aroma de las rosas
Estrategias para despistar a ICE
Los inmigrantes ilegales se las están jugando el todo por el todo para quedarse en Estados Unidos a como dé lugar. Según el Manual de Supervivencia del Inmigrante Ilegal, se recomienda usar usar gafas de sol, pegar una calcomanía pro-Trump en el carro y sonreír solo cuando sea estrictamente necesario para despistar a los agentes de ICE.
Otros consejos incluyen pintarse el pelo de rubio, comer a diario en McDonald’s, cargar un periódico en inglés bajo el brazo y no saludar ni al perro. Todo para “lucir americano”.
“Si te escuchan hablando mal inglés, te agarran en el acto, ni siquiera les importa si eres ciudadano”, asegura Juancito Trucupey, inmigrante venezolano residente en Yuca City.
Ahora, el verdadero sueño americano viene con tinte rubio y combo de Mc Donalds Extra Large… ¡nada de tacos!
SE ROBÓ LAS RECETAS, PERO OLVIDÓ LA SAZÓN
Doralzuela, FL. — En la ciudad donde todo huele a sofrito, un cocinero recién contratado se dejó tentar por el olor del éxito y se robó las recetas secretas del restaurante Mordisco Miami. Las cámaras lo grabaron cargando con los cuadernos donde, según el dueño venezolano —agárrense—, reposaban los “ingredientes mágicos” valorados en cientos de miles de dólares.
El sospechoso, Carlos Francisco Gottberg Márquez, terminó arrestado por “robo de secretos comerciales”. Sí, leyó bien: secretos comerciales. Porque en Miami ya no se roba pollo ni bistec… se roba el condimento.
Dicen que lo descubrieron cuando intentó replicar los platos en otro restaurante, pero sin el toque original. Claro: el secreto de una receta no está en el papel, sino en las manos del que la cocina. Y esas no se fotocopian.
En El Mosquito opinamos que hay crímenes peores, como servir arroz quema’o o caraotas duras. Pero la moraleja es clara: quien quiere brillar en la cocina no necesita robar recetas, sino tener su propia sazón.
Porque la sazón, amigo, no se compra ni se hurta: se suda, se trabaja y se aprende. Y si no, que lo diga el cocinero detenido… desde la “nevera” del condado.
Cacharros que hablan






