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Categoría: COSAS QUE PICAN
Fotos y memes
La Madrastra de Francia

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Postal desde El Salvador
Un hombre que fue símbolo. Un nombre que repitieron con rabia, con rabia, con rabia… hasta que se volvió consigna. Padre, mártir, santo civil. Luego, expediente: Kilmar Abrego García.
Hoy no hay marcha. No hay cartel. No hay portada. Solo una imagen.
Una postal enviada desde el CECOT. por el reo expatriado, dice:
«Por favor, no me olviden.»
—Kilmar
Porque los demócratas que lo usaron… ya no lo visitan. Porque los medios que lo glorificaron… ya no lo cubren. Porque los que gritaban su nombre… ahora no quieren ni oírlo.
Y él sigue ahí. En su tierra, El Salvador. Viendo la roncha que él causó desaparecer en el olvido.
El Tren de Aragua: destino, CECOT
A los temibles pandilleros del Tren de Aragua se les acabó la fiesta.
Se les fueron los tatuajes… y su bravuconada.
Lo único que hacía falta era un nuevo presidente con los cojones bien puestos.
Y ese no es otro que Papá Trump.
Él los declaró terroristas internacionales, y la ley salió a buscarlos hasta debajo de las piedras.
A los primeros que cayeron, los mandaron sin escalas a Guantánamo, y de ahí, derechito al CECOT, en El Salvador.
Hoy, lo que queda de esa pandilla de criminales está haciendo fila, a la espera de su celda en territorio salvadoreño.
Ellos ahora son lo que ves en la foto: tristes e inofensivos payasitos de un circo de poca pacotilla.
D.O.G.E: Servicio de Limpieza

El cuento al revés
Después del estrepitoso fracaso de la reciente película de Blancanieves, debido al rechazo del público que no se pudo tragar a Rachel Zegler, la actriz que, aún antes del estreno, ya caía mal por su arrogancia, sus discursos sobreactuados y su eterna cara de fastidio. Ni los enanitos la querían en el set.
Entonces, en un acto heroico, alguien dijo lo que nadie se atrevía a decir en voz alta: “¿Y si invertimos los papeles?” Boom: Gal Gadot, la hermosa judía, pasó de ser la Reina Malvada, a ser una atractiva Blancanieves… y la insufrible Zegler terminó donde debió empezar: en el caldero de la bruja.
Y santo remedio. El cuento volvió a tener sentido, el público volvió a las salas de cine, y los ejecutivos contentos esperan poder recuperarse del fiasco de esta aventura woke. Así, la belleza regresó al trono, y la amargura a su oscura y tenebrosa cueva.
Zegler dijo que no quería un príncipe que la rescatara. Lo que ella quería era siete enanitos a quien mandar, regañar y poner a trabajar para ella. Pero la cosa le salió mal: terminó de bruja del cuento, sin final feliz… y sin una noche buena.
