Coco vs. Brightline

La fría noche del 15 de enero, COCO avanzaba muy despacio para completar otra entrega de comida, se detuvo sobre los rieles del famoso Brightline.
Y de allí no se movió más.

Lo inevitable ocurrió.
El tren pasó.
Y se lo llevó… ¡para siempre!

Ese fue el fin inevitable de COCO.
La prensa informó que no hubo heridos ni muertos.
¡Claro! Si la víctima era de plástico y metal.

De esta manera, el tren Brightline cobró otra víctima más en su historial:
Más de 200 accidentes, más de 180 fatalidades
¡Y ahora, un robot!

Ya comiste, ya te vas

Todo indica que a María Corina Machado la negrearon. No por falta de méritos, sino por exceso de protagonismo. Trump la recibió en privado, sin medios, y por la puerta trasera. En la Casa Blanca hasta el dignatario más pata en el suelo entra por delante. Eso no es casualidad. Es mensaje.

La foto con la medalla fue el máximo gesto permitido; de ahí para adelante no se sabe más nada. Ella entró, comió y salió igual que como había entrado. Pero, queda la duda: ¿se estará cocinando algo tan serio que exige discreción absoluta… o simplemente la visita apestaba demasiado como para sacarla por la puerta principal?

Lo cierto es que María Corina comió y se fue. La cuenta la pagó Trump.

Sordera Ideológica

Los médicos otorrinolaringólogos han alertado a la población sobre un aumento de casos de sordera selectiva en mujeres blancas cercanas a los 40 años.
El daño no radica en el oído, sino entre el tímpano y el cerebro, en una zona oscura, llamada The Black Hole, donde se cree que suelen alojarse impulsos protestatarios y revolucionarios.

Las pacientes oyen perfectamente pitos, consignas y tambores, pero no son capaces de escuchar palabras como ley, frontera o ICE.
Curiosamente, el mismo patrón solo aparece en varones gays o transgénero. El resto de los hombres no presenta dichos síntomas.

Los especialistas han dejado muy en claro que no se trata de sordera clínica, sino ideológica.

El dedo de Trump

En su reciente visita a la planta de Ford en Michigan, el presidente Donald Trump recorrió las instalaciones saludando, sonriendo poco y escuchando menos. Todo iba según el guion hasta que, desde la línea de producción, un trabajador decidió salirse del libreto y le gritó: “Protector de pedófilos”.

Trump lo escuchó y respondió, no con palabras medidas ni con gesto diplomático, sino con el dedo medio, ese que no necesita traducción ni intérprete.

Después del incidente, en la Casa Blanca analizaron el video del caso en el Situation Room. Confirmaron la autenticidad del video, verificaron que se trataba del presidente y concluyeron que su reacción fue “apropiada”: apropiada porque hubo provocación, apropiada porque fue humana y apropiada porque, al parecer, los presidentes también tienen derecho a arrecharse.

Mientras algunos criticaban la falta de dignidad presidencial, otros señalaron que Trump no fingió ni esperó el comunicado de prensa. Simplemente, reaccionó como lo haría cualquier otro ser humano.

Ford suspendió al trabajador, la Casa Blanca cerró filas en defensa del presidente y el país siguió discutiendo no sobre el gesto, sino sobre su legitimidad, aun en manos de un presidente.

Este es el final de esta historia; mañana, seguramente tendremos otra más.

¡Toma y Dame!

María Corina Machado la puso completica cuando salió ofreciéndole a Trump públicamente su Nobel, como si estuviera diciendo en voz alta lo que muchos pensaron en silencio: esto es un toma y dame.

“Yo te doy el Premio Nobel que tú tanto quieres, y tú me das la presidencia de Venezuela ¿sale y vale?”

Cuando le explicaron que el Nobel ni se compra ni se vende, como el cariño verdadero, se hizo la ofendida. Pero ya el mensaje estaba claro: el Premio Nobel había sido puesto sobre la mesa como ficha de un cambalache.

Ella creyó que podía cambiar el Premio Nobel por poder real.
Pero le dijeron que no: que el Nobel no se puede usar para canjearlo por la presidencia de un país.

El toma y dame no resultó, pero la intención de ella quedó al descubierto. ¡Qué vergüenza!