¿Para qué sirve una Servilleta?

¿Qué es para ti una servilleta?
¿Un pedazo de papel sin valor alguno, algo que usas y tiras sin pensarlo?

Pues, bien, para mí es otra cosa:
la servilleta es la prueba de cómo vivimos malgastando sin conciencia.
La gente automáticamente arranca diez, usa una y deja nueve intactas sobre la mesa.
El personal de limpieza  las recoge y, sin pestañear, todas van a parar directo al basurero.

¿Y pensar que una sola servilleta puede servir a tantos posibles usos?
– Limpiarte la boca (su único uso oficial).
– Sonarte la nariz.
– Secarte el sudor de la frente.
– Secar lágrimas.
– Tapar un estornudo.
– Limpiar los lentes empañados.
– Ponerla debajo de un mueble cojo.
– Limpiar la pantalla del celular.
– Y hasta para limpiarte el… bueno, tú sabes qué.

Una servilleta puede servir a cien posibles usos,
y la mayoría de ellas terminan desperdiciadas,
sin cumplir la función para la cual fueron fabricadas.
¡Eso sí que da tristeza!

MOSQUITAZO

Cien usos posibles, ninguno dado,
la tiran intacta, limpia y completa.
Su mayor desgracia, destino frustrado:
morir sin haber servido de servilleta.


Combo MAGA para llevar

Roland Beainy, el capo de Trump Burger en Texas, pasó de vender hamburguesas patrióticas con la cara de Trump en la pared, a esperar si lo despachan como combo para llevar.

Llegó de Líbano en 2019, se quedó más tiempo del permitido, armó un matrimonio de utilería y hasta se ganó un cargo por agresión. Y todo, mientras se llenaba los bolsillos sirviendo “lo más americano” que hay: carne, queso y política.

Pero mira como son las cosas: ni llenar el local de fotos del 47, ni bautizar las papas fritas con nombres patriotas lo salvó del ser congelado por I.C.E. Ahora, en noviembre, sabrá si su próximo viaje es a la Casa Blanca… o de regreso a su natal Líbano.

Moral de la historia: en el menú de ICE no hay combo patriota que te salve de una deportación, y no se aceptan cupones de descuento.

Roma y Washington, unidos por el Amor

Mientras Europa está en tensión, Estados Unidos está al mando… y Meloni practicando el ‘diplomatic crush’ versión italiana.

Esa mirada coquetona de Meloni no era diplomática: era de quien ya eligió a su compañero de baile para la noche.

Y de Meloni pasamos a Melania, a quien no le gusto ni un poquito el coqueteo de la italiana.

Hielo que enfría pero no deporta

En Las Vegas, un gringo loco pensó que un camión de helados decorado como patrulla —con un escudo y el nombre Ice Cream Patrol— sería un golazo publicitario. El look era entre simpático y retro, como de caricatura, ideal para que los niños corrieran detrás del sonido de su campanita.

Pero apareció un tiktokero con más paranoia que calor en agosto, y soltó la alarma: “¡Ojo! Ese camión no es de helados, es ICE disfrazado para atrapar indocumentados”. El post se hizo viral y el Ice Cream Patrol pasó de vender helados a recibir insultos, amenazas y miradas de desconfianza en cada esquina. Las ventas se congelaron, los clientes desaparecieron y el gringo terminó con sus ventas bajo cero.

Dildos en la WNBA: una invitación a meterla

En la NBA vuelan las canastas, los puntos y el dinero; pero en la WNBA… vuelan dildos verdes fluorescentes. No es que el público odie el básquetbol femenino, es que con su bajísima producción de canastas por juego está claro de que no la meten. Por eso, algunos espectadores insatisfechos del desempeño de las chicas en la cancha han decidido mandarles un recordatorio anatómico, grande y brillante, para que no olviden que el objetivo del juego —y de la vida— es «meterla«.

Con millones de dólares debido a su pobre actuación, la Liga debería ver el lado positivo: estos lanzamientos, al menos, no fallan el aro y generan más titulares que el marcador final. Quizá sea hora de aceptar la indirecta y practicar con la mercancía que les tiran… porque si la racha sigue así, ni el dildo más grande va a tapar el agujero financiero que se les viene encima.

Mientras tanto, en las canchas de la liga masculina, NBA, los dildos son comunes. Desde hace años, se ha visto a este dildo de la foto arriba, arrojado sobre los tableros de todas las canchas.