Deporten a la rubia

Estocolmo, Suecia.- No era cubana. Ni venezolana. Ni siquiera africana.Era escandinava. Rubia, blanca, activista y con cara de indignada. Ni el cambio climático salvó a la rubita sueca de ser deportada.

Se subió a un barquito de “ayuda humanitaria” rumbo a Gaza, cargada de símbolos, pancartas y superioridad moral. Quería salvar al mundo… desde el Mediterráneo.

Pero Israel, más práctico que poético, la bajó de su nube. Intercepción, arresto… y deportación. Sin drama. Sin asilo. Sin parole… ¡Sin nada! Solo bastó una palabra: ¡fuera!

A diferencia de este caso, cuando Donald Trump deporta a un hispano, le dicen racista. Pero cuando Israel deporta a una nórdica, todos callan. O se hacen los locos. ¿Será que deportar está bien si al que deportas es un blanco?

De vocera a buhonera

WASHINGTON, D.C. — Karine Jean-Pierre, exvocera de la Casa Blanca, acaba de anunciar que abandona el Partido Demócrata y ahora se declara “independiente”. Lo hizo justo antes de lanzar su nuevo libro: “Independiente: una mirada al interior de una Casa Blanca rota”.

Durante años ella defendió cada paso en falso de Biden, asegurando que estaba “tan ríspero como siempre”, mientras lo veía congelarse en el escenario y caerse a pedazos en cada aparición pública. Ahora, ha decidido abandonar el barco antes de que termine de hundirse, tal como una rata, pero con su manuscrito en mano y un contrato editorial bajo el brazo.

Su libro sale a la venta el 21 de octubre. Sin embargo, algunos creen que otros se le adelantaron con otras confesiones —como Jake Tapper— y, por eso, optó por anunciarlo desde ahora antes de que alguien más se le vuelva a adelantar.

Pues, ahí tienen a la exvocera oficial del Titanic Demócrata ahora tratando de vender su libro a como dé lugar. Antes, ella decía que no había nada que ocultar. Ahora está ansiosa por contarlo todo, a cambio de unos cuantos dolarillos. ¿Independiente? No. Dependiente… de las regalías de la venta de su desafortunado libro. ¡Muy bonita que le quedó la jugarreta!

Un nuevo impuesto

Las propinas ya no son voluntarias, son un impuesto disfrazado con efecto inflacionario.

Hoy terminamos pagando hasta un 40% más del costo real de nuestro consumo por su culpa. Lo que antes era un gesto voluntario de agradecimiento se ha convertido en un impuesto disfrazado.

La propina ahora es obligatoria. Si no la dejas, te miran feo. Si la cuestionas, te cancelan. Y si no pagas el 25%, eres un tacaño sin alma.

Con la llegada de Nuestra Señora Pandemia, aparecieron los terminales computarizados por todas partes. Y con ellos, la imposición: antes de siquiera probar el producto o servicio, ya te estaban pidiendo propina. Un 18%, 20% y hasta un 25% están preseleccionados en la pantalla. Y es ahí donde comienza la guerra psicológica.

Quien te atiende se te queda mirando fijamente, como esperando tu reacción. Tú, con la tarjeta en la mano, sientes que cualquier movimiento en falso te delata. Si buscas el botón escondido del “otro monto”, te invade la culpa. Y si no dejas nada… ni te cuento. Aunque nadie diga una palabra, se está librando una batalla campal en tu mente, en la cual, casi siempre sale ganando “¿Qué dirán de mí si no dejo propina?”

Para muchos, el qué dirán pasó a costar más que el café.

Ni tontos ni perezosos, los comerciantes se apropiaron de las propinas, dejando migajas a sus empleados. Entonces, estos fustigan al cliente con una propina sobre la propina. Aunque ya te hayan cobrado un delivery fee, el repartidor te exige lo suyo.

Es así como entre lo que realmente consumes, lo que “sugieren”, lo que te obligan y lo que te exigen, terminas pagando mucho más de lo que deberías. Por eso digo que la propina ya no es gratitud, es inflación pura.

MOSQUITAZO


Propina era un gesto, ya es extorsión,
te cobran sin darte explicación.
La sonrisa no es por gratitud,
es por tu forzada contribución.

Las dos ovejas negras

Cuba y Venezuela.
Son los únicos dos países hispanoparlantes del continente americano bajo restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos de América.

¿Razón?
No es el embargo. No es el “bloqueo”. No es la CIA.
Es el comunismo que pudre todo lo que toca.

Mientras el resto del continente puede entrar, salir y hasta ir de visita a Disneyworld, Cuba y Venezuela aparecen en la misma lista negra que un grupo de joyitas internacionales como Yemen, Irán, Siria, Sudán y Myanmar.
Sí, esos países que exportan terrorismo, represión, hambruna…
Y ahí están los dos, codeándose con lo peorcito del planeta.

¿Vergüenza? Ninguna. ¿Responsabilidad? Menos.
Ellos insisten en que todo es culpa del imperio.
Pero son los únicos países en América considerados un riesgo migratorio serio.
Por desorden… Por fraude… Por miseria estructural.
Y por empujar a millones de sus ciudadanos a huir como sea… y a donde sea.

Mientras el mundo avanza, ellos retroceden.
Y sus gobernantes —esa élite putrefacta y delirante— siguen hablando de revolución… cuando lo único que reparten es hambre, miseria y destierro.

Cuidado con lo que deseas

A la caterva de jueces zurdos que intentan sabotear las acciones emprendidas por la actual administración en materia migratoria, les puede salir el tiro por la culata con la extradición del «Padre de Maryland» desde el CECOT en El Salvador.

El Departamento de Justicia finalmente accedió a traer de vuelta a este delincuente para someterlo a juicio, a petición de jueces liberales y activistas. Pero, la justicia lo está esperando con las esposas abiertas, porque sobre él pesan cargos adicionales de tráfico de inmigrantes ilegales.

Los jueces que abogan por el debido derecho de este criminal deben tener cuidado con lo que desean, porque este caso es una bomba de tiempo que les puede explotar en sus propias narices.